sábado, 21 de noviembre de 2009

EL ACANTISITA O CHOCHÍN DE STEPHEN, Y EL DESTINO DEL ARCA

Cuando en el otoño austral de 1879 comenzaron las obras para construir el faro de la Isla de Stephen, en Nueva Zelanda, nadie pensó en ella como en un arca salvadora. Ni siquiera como en una balsa en la que un náufrago se hubiese echado desesperadamente al mar. Porque la Isla de Stephen, con sus 2.6 kilómetros cuadrados era un insignificante pedazo de tierra, sin más utilidad que la de sostener un faro frente a las costas de la Isla Sur de Nueva Zelanda. El paisaje áspero y barrido por los vientos la hacían muy poco acogedora.



Sin duda, ninguna de las personas que impulsaron el proyecto de aquel faro, ni las que lo construyeron, ni aquellas que se fueron a vivir a ese lugar inhóspito para atender la infraestructura, pensaron que sus actos estaban apunto de hacer naufragar a uno de esos habitantes únicos de nuestro mundo. Un desastre que sucedió rápidamente, y del que la humanidad tendría conocimiento cuando ya hacía tiempo que era un hecho consumado. Los indicios del hundimiento comenzaron a llegar en junio de 1894, sin que nadie imaginara lo que en realidad estaba sucediendo:

Un gato, al que llamaban Tibbles, comenzó a llevar al faro unos pajarillos en las fauces. Por suerte, un farero llamado Lyall estaba interesado en la historia natural, y se tomó la molestia de enviar uno de esos cadáveres a Walter Buller (naturalista y ornitólogo neozelandés). Éste reconoció los restos como pertenecientes a una especie de paseriforme no descrita aún por la ciencia. Se preparó así la descripción científica para publicarse en la revista Ibis. Durante el invierno y comienzos de la primavera, en la isla Lyall continuó recogiendo esos misteriosos pajarillos muertos que el gato dejaba en el faro. En base a algunos de los preservados, se realizaron ilustraciones como ésta:



Claramente hubo personas que, conscientes de lo que estaba sucediendo, trataron de sacar partido de la situación. Fue así como se le ofreció por una buena suma de dinero unos ejemplares a Lionel Walter Rothschild, banquero, político y zoólogo británico, que bautizó a la criatura como Traversia lyalli. Lo hizo en honor al naturalista llamado Travers, que le había vendido muy caros los especímenes asegurándole que pronto no quedaría ninguno, y también en recuerdo del farero.

El 24 de enero de 1895 Travers ofreció a Rothschild un especimen conservado en alcohol, con las vísceras intactas. El zoólogo nunca lo recibió. Tal vez porque unos días más tarde Travers visitó la isla, sin lograr encontrar ni un sólo pájaro. Por esos días, a comienzos de febrero, Lyall, el farero, escribió a Buller diciéndole que los gatos se habían asilvestrado y estaban acabando con todas las aves.

El 7 de marzo Travers informó a Rothschild sobre algunos de los hábitos que se habían podido observar en el pájaro, que no había sido visto vivo más que en dos ocasiones. Finalmente logró obtener otro ejemplar, que el gato había traído agonizante. Lo conservó en alcohol. El día 16 de ese mismo mes, aparecía en el periódico The Press esta afirmación en su editorial:

"Hay buenas razones para creer que el pájaro ya no puede encontrarse en la isla, y, como no se sabe que exista en ningún otro lugar, aparentemente se ha extinguido".

No había pasado un año desde que se descubriera la especie.

En abril se cambió su nombre científico, quedando englobado dentro de la familia Acanthisittidae (endémica de Nueva Zelanda): Xenicus insularis, actualmente Xenicus lyalli. El interés de los científicos no disminuiría, pero ya era demasiado tarde. Durante mucho tiempo se pensó que el caso de este animalito, bautizado como chochín de Stephen, era el único conocido en el que toda una especie hubiera sido exterminada por un solo gato. En realidad, su extinción fue consecuencia de una población asilvestrada de gatos domésticos. Pero estos sólo eliminaron los últimos supervivientes de una especie antigua, que había encontrado su última y desgraciada tabla de salvación en la isla de Stephen.

El chochín de Stephen pertenecía a una familia de paseriformes primitivos, que no se encontraban (ni se encuentran) fuera del archipiélago neozelandés. Habían evolucionado allí aislados durante millones de años, en un medio en el que no existían más vertebrados que algunos reptiles, unas pocas ranas, y dos especies de murciélagos. Aunque sin duda ninguna el grupo de animales vertebrados que había tenido más éxito para alcanzar y poblar las islas había sido el de las aves. Casi todas volando arrastradas por los vientos desde continentes remotos, y que al llegar encontraban un archipiélago lleno de nichos ecológicos libres. Y se desataron así las más sorprendentes fuerzas de la evolución.

Decía Platón que la realidad se divide en dos esferas o mundos: el Mundo de las Ideas, donde se encuentran los entes reales, eternos, perfectos, que nos son invisibles. Porque nosotros habitamos el Mundo Sensible, en el que todo lo que nos rodea (y nosotros mismos) no es más que un reflejo o imitación imperfecto de las ideas inmutables. Así, cuando vemos un caballo no vemos sino una copia que trata de imitar al original del Mundo de las Ideas, aunque acercándose sólo un poco. Estoy casi seguro de que Platón nunca había pensando en la evolución de los seres vivos. Y sin embargo en la naturaleza encontramos formas que se repiten, partiendo de la progresiva transformación de criaturas muy diferentes. Tal vez el filósofo, en sus paseos, vio alguna vez una musaraña buscando insectos entre la hojarasca del suelo del bosque. Si él hubiese podido viajar en su época a la isla de Stephen, habría observado atónito que allí la musaraña tenía plumas y correteaba sobre dos patas: el chochín de Stephen había desarrollado la forma de un pequeño insectívoro terrestre, hasta el punto de adoptar una forma de vida parcialmente nocturna.

Otras aves desarrollaron en aquellas islas las formas y el comportamiento de animales que se encuentran en otros continentes. Así, las gigantescas moas evolucionaron hasta convertirse en los equivalentes de los ciervos, alces y girafas. Los kiwis, como los erizos y los tejones, salían al anochecer de sus madrigueras para buscar lombrices por el suelo. Y los keas, unos loros, pasaron a transformarse en reflejos de los cuervos en las montañas.

Una estirpe de pajarillos antiguos (los acantisítidos) se diversificó hasta ocupar casi todos los hábitats locales. De ellos unos pocos llevaron al extremo la convergencia con la "idea de musaraña". En el caso del chochín de Stephen pasó a ser estrictamente terrestre, alimentándose sobre y entre la hojarasca. De hecho no podía volar, ni le hacía ninguna falta. Correteaba por el suelo con movimientos rápidos y ágiles, ocultándose en fisuras y agujeros como los ratones. Aunque no existen registros sobre su reproducción, si tenemos en cuenta los hábitos de otras especies supervivientes de su familia, hay que suponer que hacía su nido en agujeros, y que su descendencia era poco numerosa y se desarrollaba lentamente.

Pero el chochín de Stephen evolucionó sin tener que hacer frente a predadores eficaces, así que pudo poblar todo tipo de bosques y matorrales sin mayores problemas. En un microcosmos que se desarrollaba en paralelo al resto del mundo, y sin saber de él. Por eso, el día en que en el horizonte apareció una embarcación humana, navegando con los vientos desde islas lejanas, aquellas frágiles emanaciones de la naturaleza estuvieron perdidas. Porque desde que los antepasados de los maoríes pusieron el pie en Nueva Zelanda, se inició una catarata de extinciones en la fauna y flora locales.

De forma directa, aquellos primeros pobladores humanos cazaron hasta la extinción a diversas especies de aves terrestres, sobre todo las grandes y pesadas moas. Pero sin quererlo, en sus embarcaciones los humanos habían llevado consigo ratas, que se extendieron rápidamente, devorando huevos y pollos de otras muchas especies que la gente no cazaba. La oleada de extinciones recorrió el territorio hasta las cumbres más altas de las montañas, y uno de los grupos más afectados fueron los pajarillos-musaraña, que no volaban y criaban en el suelo.

Por eso, cuando llegaron los europeos al archipiélago, y comenzó la segunda oleada de destrucción (tal vez incluso más terrible y rápida), el pajarillo que quería ser musaraña sólo vivía ya en la isla de Stephen. Donde no habían llegado las ratas. Y como un náufrago aferrado a un madero, pretendía seguir existiendo. Su desaparición puede entenderse como símbolo de varias cuestiones importantes: de la fragilidad de nuestro propio mundo, al que entendemos como nuestra arca común. De la rapidez con la que nuestro planeta se vacía. Y también del alcance de la ignorancia, o el desinterés, que el ser humano muestra hacia las consecuencias de sus actos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

UNA SENTENCIA JUDICIAL PROHÍBE LA MATANZA DE LOBOS AL SUR DEL DUERO

Por fin una noticia alentadora sobre la política que la Junta de Castilla y León mantiene respecto al lobo. Una política dirigida a convertir a este animal en una máquina de hacer dinero, promoviendo su explotación cinegética, mientras justifica ésta por unos daños al ganado que ni previene ni indemniza adecuadamente. Para ello, es capaz de legislar contra la legislación, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados los políticos de Castilla y León. En este caso se salta, por ejemplo, la directiva comunitaria que da protección estricta al lobo al sur del río Duero.

La actitud de determinados gobiernos regionales (particularmente el castellano-leonés) con respecto a este depredador, está teniendo efectos desastrosos. Por un lado se favorece la sensación de indefensión entre los ganaderos, potenciándose así la conflictividad en el medio rural. Por otro, se aumentan las cuotas de cabezas de lobo que se cazan cada año, engordando un negocio extremadamente lucrativo, dado el alto precio que alcanzan los trofeos de lobo. Lejos de resolver nada, el efecto de estas medidas se deja sentir en el repunte del veneno en el campo, y en el crecimiento vertiginoso de un mercado negro de trofeos de lobo que se alimenta de la caza ilegal.



Al menos esta sentencia vuelve a dar una bofetada a la Junta. Aunque me pregunto cómo es posible que, después de encadenar un rosario de sentencias que declaran ilegales sus propias leyes, ni haya dimisiones, ni se vea un cambio de actitud.

Dejo este artículo de El País, sobre este asunto:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/justicia/prohibe/caza/lobo/sur/Duero/autorizo/Castilla/Leon/elpepusoc/20091120elpepusoc_3/Tes

La justicia prohíbe la caza del lobo al sur del Duero que autorizó Castilla y León

Varapalo a la Junta por convertir el lobo en especie cinegética en toda la comunidad pese a estar protegida - El Tribunal Superior da la razón en parte a Ecologistas en Acción

El Tribunal superior de Justicia de Castilla y León ha anulado buena parte del decreto de la Junta de Castilla y León de abril de 2008 que establecía las fórmulas para cazar el lobo al sur del Duero, donde está catalogado como especie protegida. El Tribunal considera que la Junta convierte al "lobo en especie cazable en todo el territorio de la comunidad autónoma" pese a que la UE los considera protegidos al sur del Duero. La sentencia da la razón en parte a Ecologistas en Acción -niega como alegaron los ecologistas que el proceso no fuera transparente-.

Características del lobo ibérico- Fuentes: Ministerio de Medio Ambiente, Museo Nacional de Ciencias Naturales, Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos.

La sentencia supone un nuevo varapalo a la política ambiental de la comunidad autónoma, ya que el mismo tribunal ya anuló la estación de esquí de San Glorio en un espacio con osos protegido entre Palencia y León o la urbanización de Las Navas del Marques (Ávila) en un pinar protegido con cigüeñas negras y por la que fueron imputados decenas de cargos y técnicos que participaron en la aprobación del proyecto.

La sentencia considera que se puede concluir "sin especial dificultad" que "el Plan de Conservación y de Gestión del lobo en Castilla y león no se atiene" a la Ley de Patrimonio Natural, de 2007, ni a la directiva de Hábitats de la UE, de 1992, en lo relativo a "las especies que requieren una "protección estricta", como es en el caso el lobo situado al sur del Duero". El tribunal recuerda que "sólo los que están al norte podrán en su caso ser objeto" de caza.

La normativa europea permite cazar estos animales de forma excepcional y controlada si hay daños al ganado o a otras especies. En los últimos años, los ataques de lobos al ganado han crecido con la expansión de la especie, especialmente en Ávila y Segovia. La Junta aporbó con el decreto la caza pero lo hizo autorizándola en toda la comunidad. La sentencia prosigue con su crítica a la norma: "El Decreto realiza una clasificación por zonas en función del grado de aprovechamiento que el mismo permite, que se distribuyen por todo el mapa de la Comunidad de Castilla y León sin atenerse a la circunstancia de estar al norte o al sur del río Duero. Y lo que es más grave todavía, el artículo 19 establece que "en aquellas comarcas donde la situación demográfica de la especie permita su aprovechamiento cinegético", por lo tanto en todas ellas sin necesidad de atender a esa circunstancia de la ubicación, el mismo "podrá ejercerse durante la época hábil establecida en las órdenes anuales de caza"; lo que supone a fin de cuentas que está convirtiendo al lobo en especie cazable en todo el territorio de la comunidad autónoma, con independencia del lado del río Duero en que se encuentre".

El fallo recuerda que el Consejo Consultivo de Castilla y León ya advirtió de que la normativa tenía que tener en cuenta la legislación europea y nacional.
Varapalo a la Junta por convertir el lobo en especie cinegética en toda la comunidad pese a estar protegida - El Tribunal Superior da la razón en parte a Ecologistas en Acción.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LA GESTIÓN DE LA PESCA EN MADRID: CUANDO LA MEDIOCRIDAD SE IMPONE EN TODO SU PATETISMO

Un año más, este 4 de noviembre se ha celebrado en Madrid la reunión del Consejo Regional de Pesca. Y de nuevo ha mostrado eso a lo que ya nos tienen acostumbrados en esta Comunidad Autónoma: que el esperpento lo inventaría Valle-Inclán, pero que aquí se ha convertido en un arte.

El Consejo se reune una vez al año. No necesita aparentemente más reuniones, teniendo en cuenta que la "utilidad" que se le reserva desde la Administración es hacer propuestas para modificaciones en la orden anual de vedas. Lejos de velar por una gestión racional de los ríos, embalses y peces de la región, se convierte en un espectáculo bochornoso en el que el único criterio a tener en cuenta es la garantía de que "haya peces para todos".

Para comprender mejor las limitaciones del Consejo hay que saber algo sobre su composición. Son 35 miembros, de ellos 15 son representantes de la administración, 8 de las Asociaciones y la Federación de Pesca, etc. Hay incluso 3 representantes de los piscicultores comerciales (muy revelador). Quienes pueden hablar en términos de conservación de ríos y especies son una rareza en ese ambiente. Para quien tenga curiosidad, el decreto de la composición del Consejo podéis bajarlo en este enlace:
http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application/pdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadervalue1=filename%3Dmgr_cit_52756212_CM_D_203_2003.pdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1155596740711&ssbinary=true

Lo primero que llama la atención es que las propuestas para cambiar la orden de vedas ya están entregadas por las asociaciones que tienen cotos consorciados, y se incorporan a la propuesta (una presentación en PowerPoint) que hace la administración. Es decir, resulta evidente que las asociaciones han ido pasando por la Consejería para dejar negociadas sus propuestas. Suelen ser medidas relativas a "mejorar" la gestión de los cotos consorciados, por ejemplo, ampliar sus límites por arriba o por abajo, pasar a sin muerte o a captura-y-frie, aumentar el número de permisos (más raro es reducirlos), etc. Suelen comentar que son propuestas asumidas por la Administración, y por supuesto nadie pone en duda que si lo propone la asociación que gestiona el coto, será lo mejor. Es un método de decisión basado en el principio "hoy por tí mañana por mi".

Pero más gráfico de todo esto es el relato de Antonio, que estuvo el pasado día 4 en el Consejo. Lo reproduzco aquí:

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EL CONSEJO DEL DÍA 4:

Dejando a un lado la aprobación del acta y el informe de la temporada (una presentación que trataré de pasarlo cuando me envien el fichero), los puntos más destacados fueron los siguientes:

Propuestas de la Orden de Vedas:

La Administración hizo varias propuestas sobre pequeñas modificaciones en algunos acotados y tramos. Creo recordar que solo la intervino la Federación de Pesca solicitó que se les dejara cebar las aguas en competiciones (lo piden todos los años) y que se creara un Escenario Deportivo y Social para entrenamientos (se supone que en exclusiva). De las propuestas que asumió la Administración para determinados cotos, nadie de las Asociaciones intervino, parecía claro que no había que convencer a nadie, tan sólo a la Administración, y esa tarea ya estaba hecha hace tiempo. Nosotros intervinimos con las siguientes propuestas, que entregamos también por escrito para que se recogieran literalmente en el acta:


1) Declarar como tramos de captura y suelta los cotos donde hay presencia de ejemplares de trucha fario autóctona, o su recuperación es factible a corto plazo, los denominados: Rascafría II, Alameda III (en el Lozoya) y Horcajo (en el río Madarquillos). Esta medida garantizaría que cualquier tramo de trucha común en la Región de Madrid se pescara sin muerte de la misma manera que ya se hace en otras Comunidades Autónomas como Andalucía.

2) Establecer una época de protección para el período de reproducción del barbo y la boga de río, siendo obligatoria la modalidad de captura y suelta durante ese período.

3) Declarar como tramos de captura y suelta, con excepción de capturas de ejemplares alóctonos, a los tramos de “Pesca Controlada”, del Anexo III de la orden 158/2009 (embalse de Riosequillo; embalse de Puentes Viejas; en el río Tajo en el término municipal de Aranjuez, donde ya se practica solo en modalidad de CyS; en los tramos señalizados de los arroyos de Aguilón, Artiñuelo; el tramo comprendido aguas abajo de la presa del embalse de San Juan hasta la presa del embalse de las Picadas.

4) Eliminación definitiva de los “tramos de pesca experimental”, a los que se refiere el artículo 10.4. La existencia de los mencionados tramos destinados no está justificada y, el recuento de capturas, constituye una simple excusa para practicar la pesca en lugares con poblaciones sensibles de trucha, como ha sido el caso del arroyo de Canencia.

5) Veda temporal en el embalse de Puentes Viejas hasta la recuperación total de sus poblaciones de peces.

6) Incluir en el artículo 23.5, como cebos aceptados, el empleo de ninfa y streamer.

7) Prohibición de repoblar con trucha común ajena a la cuenca fluvial de destino. Con objeto de evitar la hibridación de las últimas poblaciones de trucha autóctona.

8) Para estimular la práctica de la modalidad de “captura y suelta”, establecer una licencia especial para “pesca sin muerte”, a un precio inferior a la ordinaria, y en la misma dirección que actualmente está en estudio por otras Comunidades Autónomas.

9) Declarar veda total en el río Madarquillos a la vista de la desecación crónica de su cauce y de la crítica población de ejemplares de trucha común.

Se retiró la implementación electrónica en la expedición de permisos y sorteo, al estar ya en marcha (los permisos) y parcialmente para los sorteos. Nadie opinó. La mesa se limitó a comentar que se recogían para su estudio.

Ruegos y preguntas:

Intervino en primer lugar el representante de la Asociación que gestiona el coto de Manzanares, para decir que estaban muy preocupados por la calidad de su coto. En primer lugar por la presencia de depredadores como el cormorán, el visón ...y el martín pescador (!). Tuve que contestar para aclarar que el martín pescador, además de protegido es una especie que forma parte del equilibrio del ecosistema fluvial y un indicador de la calidad de las aguas. En segundo lugar se quejó de la cantidad de arena que anegaba las pozas del coto por culpa de la rotura de la presa de la Camorza, y de que los trabajos para resolver este "problema" se habían paralizado por "Ecologistas en Acción". Sobre este asunto trataba la primera de las "preguntas-ruegos" que les hicimos. Les leímos y entregamos las siguientes:

Que esta Administración Regional informe al Consejo sobre los trabajos de drenaje del cauce del río Manzanares, realizados durante la tercera semana del pasado mes de septiembre, y en el coto del mismo nombre, y dentro de un tramo de máxima protección del ParqueRegional de la Cuenca Alta del Manzanares (PRCAM). ¿Que garantías legales y ambientales se han aplicado? ¿Qué órganos de la Administración Ambiental y de la Cuenca ha participado dando su autorización y en que fecha?, ¿El Patronato del PRCAM ha emitido “informe” sobre estos trabajos?, ¿Los trabajos requerían del procedimiento de Evaluación Ambiental?. ¿Existe proyecto previo sobre estos trabajos, y quien lo suscribe?. Se tramita actualmente alguna denuncia sobre estos trabajos?.

Información de los caudales ambientales o régimen de caudales que la Administración Regional está proponiendo en el actual proceso de revisión del Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo.

En el capítulo de cauces desecados 2009. ¿Que medidas ha tomado la Consejería de Medio Ambiente ante los fenómenos de desecación de la totalidad de la cuenca del río Guadalix, producida entre los meses de junio a agosto, mientras las reservas de los embalses alcanzaban la cifra del 72%?. ¿Qué daños se han producido sobre la fauna ictícola de este río?. Esta situación fue denunciada el 13 del pasado mes de agosto por Jarama Vivo ante la Dirección General de Evaluación Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente, y de la que aun no se ha recibido respuesta. Una denuncia similar se interpuso ante la Confederación Hidrográfica del Tajo con el mismo resultado hasta la fecha.

¿Que medidas ha tomado La Consejería de Medio Ambiente ante la mortandad de peces producida en el embalse de Puentes Viejas durante el mes de agosto?. El hecho fue denunciado por la Sociedad de Pescadores de Buitrago, y Jarama Vivo, advirtiendo que no se había respetado un caudal mínimo que evitara los fenómenos de eutrofización. A la denuncia de Jarama Vivo aun no se ha producido ningún tipo de respuesta. En relación con este asunto resulta pertinente que la Consejería de Medio Ambiente aclare que hará con los 30 metros cúbicos de peces que han sido enterrados por debajo del nivel potencial de las aguas del embalse.

Que se informe del estado-del-avance-del-borrador-del-proyecto de Ley de Pesca para la Comunidad de Madrid que ya se comentaba en el acta de la sesión de hace dos años, procedimiento previsto de aprobación, trámite de audiencia social, y los plazos para su aprobación.

Ninguna de ellas se contestaron. Tuve que insistir sobre el asunto del coto de Manzanares, advirtiendo que Ecologistas en Acción es una ONG sin competencias para paralizar obras (ya quisieran), que la paralización se había producido por orden de la Confederación Hidrográfica y que esa era una de las cosas que queríamos conocer: cuales eran las irregularidades que aconsejaron intervenir a la CHT. Le dijimos a la Administración que todas esas preguntas estaban destinadas a que se informara al Consejo, y que nosotros ya tramitábamos esa demanda de información por otro lado.

Insistí en que la Consejería respondiera-informara sobre lo que había sucedido en el río Guadalix (desecado por el cierre de las compuertas del pantano de Pedrezuela). Nadie quería contestar. Alguien de la asamblea comentó que igual era cosa de la CHT y que este Consejo igual no tenía competencias para tratar de estos asuntos. El de representante de la CHT presente, creyó oportuno que tenía que decir algo y comentó que como hay una denuncia interpuesta (por Jarama Vivo) no podía hablar de expedientes en trámite. Intervine para decir que ninguna ley les impide informar (sin hacer públicos datos reservados del expediente), aclarar, comentar, etc... se trataba de un río seco-peces desaparecidos-imposibilidad de practicar la pesca... que el Consejo era competente para tratar de los asuntos de peces-ríos-pesca, que era una ecuación muy sencilla. Lo más que hizo el Presidente del Consejo fue comentar que "es una pena pero que algunos ríos sufren mucho por el estiaje". Me pareció una intervención lamentable y le recordé que estábamos hablando de un río que estaba regulado por una presa en Pedrezuela (seguramente no tenía ni idea de qué es el río Guadalix). El representante del Canal ni siquiera intervino.

Más o menos así transcurrió lo más relevante de la reunión.

Por la experiencia de las dos reuniones a las que he asistido, no se puede esperar mucho del Consejo de Pesca, como herramienta para abordar los problemas de los ríos, los peces y la pesca. La confluencia de intereses entre Administración y Asociaciones de pescadores consorciados condiciona la naturaleza y las posibilidades de este órgano.

En mi opinión en la Comunidad de Madrid se están esquilmando los últimos tramos trucheros, la trucha fario autóctona es una reliquia, no existe plan de recuperación (lo único que exhibe la Administración es: pesca sin muerte en algunos tramos + piscifactoría experimental de algunos ejemplares autóctonos en la Escuela de Montes), no hay Ley de Pesca (lo que permite la discrecionalidad de la Administración en la adjudicación-entrega de tramos de ríos a las asociaciones de pescadores), se desecan tramos de rios todos los años por parte del Canal de Isabel II (que depende del mismo gobierno regional que la Consejería de Medio Ambiente), las repoblaciones con ejemplares de psicifactoría es la base del mantenimiento de las poblaciones de trucha común, se sigue permitiendo la pesca en tramos con presencia de ejemplares de trucha autóctona....

Creo que la Administración se ha dado un pequeño atracón de "pesca sin muerte" y lo utiliza como la panacea de la conservacion. La triste realidad es que la situación de los ríos de Madrid, de sus especies, y de una pesca que calidad razonable, es bastante crítica por no decir irreversible en muchos aspectos. Para hacer algo, desde criterios de conservación, el Consejo de Pesca no sirve.


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Desde luego, el panorama que nos presenta esta "política pesquera" es desolador. Con la gestión de amplios tramos de nuestros ríos en manos de asociaciones particulares, privadas, de pescadores, podemos encontrarnos con paradojas asombrosas. Por ejemplo, los representantes de algunas de estas asociaciones no parecen en absoluto preocupados por las políticas de "compuertas cerradas", a las que la administración regional somete a los ríos madrileños. Esto no es un tema baladí, todos los años se secan grandes tramos de nuestros ríos, porque el Canal cierra las compuertas de los embalses. Lo que, por supuesto, provoca enormes mortandades de peces (afectando a la pesca), y un deterioro general de los ecosistemas fluviales. Ya puede ser seco o lluvioso el invierno, que sucederá lo mismo.

Pues bien, esto no parece preocupar a las asociaciones de pescadores, que en cambio se alarman por dos cuestiones sorprendentes:

1) La presencia de predadores, como los cormoranes. Vaya, qué desvergüenza, predadores en un ecosistema natural. ¿Quién lo hubiera dicho? Desde luego hay que buscar soluciones, antes de que se les chafen las jornadas de pesca. ¿Disparar a los cormoranes, tal vez?

Pero el ridículo alcanza su punto más alto al proponer como "amenaza" a una especie protegida y sensible como el martin pescador (Alcedo atthis):



¡Caramba carambita! ¡Liémonos a tiros con los martines pescadores! ¡Menuda plaga!

2) Aquí el estado de los ríos es lo que menos importa, la clave está en que se garantice el ocio pesquero de algunos ciudadanos, que ya no saben siquiera lo que viene a ser un río. Así nos encontramos con que la rotura de una presa les alarma porque de pronto la corriente arrastra arenas. Tal vez no saben que lo natural es que suceda así, y que durante millones de años nuestros ríos han arrastrado arenas y gravas, y han formado playas, y se han desbordado estacionalmente,... Es decir, hubo un tiempo que nuestros ríos estaban vivos. Qué triste que lejos de alegrarse por ver una dinámica fluvial naturalizada, les incomode ver cómo cambia su poza.

Las cuestiones técnicas, y todo lo relacionado con el mantenimiento de unos ríos sanos (que podrían soportar de forma natural una explotación pesquera racional) brillan por su ausencia. En el caso de la trucha (única especie que despierta ciento interés institucional), las políticas madrileñas no van dirigidas a recuperarla (pues está muy amenazada), mediante la regeneración del hábitat y un programa de aumento de las poblaciones supervivientes. ¡Qué va! Lo único importante es que los madrileños puedan echar la caña y sacar truchas a montones. De granja, por supuesto, tanto arcoíris como comunes de cualquier procedencia (con consecuencias nefastas para las poblaciones residuales de nuestras truchas nativas). En este documento de la CAM queda muy claro:

http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application/pdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadervalue1=filename%3DT-165315.pdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1220404517922&ssbinary=true

Por ejemplo, encontramos esta joya de frase (página 5), que resume el espíritu de la gestión de la pesca en nuestra comunidad autónoma:

La presión a que se ven sometidas estas áreas, por una población de más de 5 millones de habitantes y mas de 51000 licencias de pesca, hacen imprescindible la repoblación con ejemplares de esta especie, que den respuesta a la demanda social existente.

Esta otra parte (página 6), recoge la estupidez manifiesta de entender nuestros ríos como nuestro espacio de recreo, donde podemos soltar lo que más nos convenga y nos divierta (y si es un sistema vivo, nadie se da por enterado):

ESPECIES A EMPLEAR (en las repoblaciones masivas)
Las características de los tramos de destino, la resistencia a la pesca de la trucha común y su lucha tras la picada, que le conceden un alto valor deportivo, así como el valor de su carne, recomienda que los Ríos aptos para su supervivencia sean repoblados con esta especie.

NECESIDADES A SATISFACER (de los pescadores)
El total de trucha común a suministrar, para el necesario abastecimiento, asciende a la cantidad de 5290 Kg/año que se soltarán en los cotos antes citados.


Personalmente no puedo entender cómo se puede llegar a una situación así. A mí me gusta pescar, y siempre se ha dicho que los pescadores son especialmente sensibles con el estado de los ríos y la naturaleza en general, por disfrutar en ella de buenos momentos. Pero desgraciadamente en Madrid se está en un punto en el que se cometen verdaderas barbaridades en nombre del divertimento frívolo y egoísta. Las asociaciones de pescadores que acuden al Consejo están sometidos a una especie de juego de relaciones clientelares con la administración, que aprueba sus demandas (dirigidas a satisfacer sus intereses propios) a cambio de no ser cuestionada. Así reina la paz en esas reuniones vergonzosas, donde se decide el presente y el futuro de nuestros ecosistemas fluviales.