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jueves, 5 de mayo de 2016

ALHELÍ DE CAMPO (Matthiola fruticulosa) EN LOS CERROS DE ARANJUEZ

Tener perros es la excusa perfecta para pasar tiempo en el campo y, además, de una forma regular, ya que los canes (sobre todo las mías) exigen ejercicio constantemente. De ese modo, pueden observarse los cambios que se producen poco a poco según avanzan las estaciones. Así que, algunas plantas que durante el invierno casi no eran visibles pasan a ser espectaculares al llegar la primavera. Es el caso una especie típica de los cerros secos de Aranjuez, que ahora presenta una floración morada muy vistosa.


El alhelí de campo (Matthiola fruticulosa) es una plantita de la familia Brassicaceae, cuya área de distribución natural se circunscribe a la cuenca Mediterránea. Aparece tanto en el sur de Europa y buena parte de las islas mediterráneas (como las Baleares), como en el norte de África y Oriente Próximo. Es perenne, aunque no alcanza un gran porte, de manera que es habitual que no supere los 30 cm de altura. Tiene unas preferencias de hábitat bastante definidas, ya que, además de encontrarse básicamente en regiones con clima mediterráneo (seco y con lluvias concentradas en la estación fría) prefiere los suelos formados por margas yesíferas (justo el tipo de suelo que se encuentra en los cerros de Aranjuez). También se adapta bien a suelos pedregosos calizos, aunque muestra una clara tendencia a aparecer sobre substratos básicos y poco profundos. Es decir, no se desarrolla sobre suelos fértiles ni húmedos (o sea, que no lo vamos a encontrar en la vega), y tampoco es común en suelos ácidos. En Aranjuez, el alhelí de campo forma parte de ese rico grupo de plantas especializadas, que crecen en los cerros de aspecto estepario que rodean el pueblo. Un ejemplo más de cómo en esas laderas secas, abrasadas por el sol, palpita una enorme diversidad de seres vivos adaptados a las condiciones más duras. Y, pese a brotar en un entorno extremo, los alhelíes producen una floración que parece desafiar con su belleza.


Un estallido de color que, eso sí, se apaga al avanzar la primavera. En verano, estas plantitas se enfrentan al calor extremo y la sequía aplastándose contra el suelo. Reducen su ser a la mínima expresión para no perder agua y sobrevivir a los meses ardientes del estío. Lo cual significa que, si caminamos por su hábitat fuera del periodo en el que brotan, apenas distinguiremos unas matas ralas y grisáceas sobre el suelo polvoriento. Pero esa estrategia funciona: los alhelíes son muy comunes en estos ambientes tan duros. No estamos hablando de una especie amenazada, porque esta brasicácea es común a lo largo de un área de distribución extensa. Pero, una vez más, es una prueba viviente de que en esos cerros, tan despreciados por nosotros, donde la mayoría sólo ve yerbajos secos o, directamente, "nada", se encuentra establecido un ecosistema complejo, con especies raras. Algunas, como el pítano (Vella pseudocytisus) seriamente amenazadas de extinción. 

Tenemos estos espacios al lado de nuestras casas. Sólo tenemos que mirar bien, aprender a observar y asombrarnos.


miércoles, 4 de mayo de 2016

JORDANITAS DE LA GLOBULARIA (Jordanita globulariae) EN EL ÚLTIMO ENCINAR DE ARANJUEZ

Los últimos días abril han sorprendido los campos de Aranjuez en plena floración. Uno de los lugares más interesantes para los aficionados a la observación de la naturaleza, es la dehesa de encinas que se encuentra entre el PAU de La Montaña y el Puente Largo:


Uno de sus habitantes que hemos podido fotografiar es un macho de la mariposa jordanita de la globularia (Jordanita globulariae):


Se trata de un miembro de la familia Zygaenidae, la cual es más conocida por varias especies de polillas con colorido de fuerte contraste de manchas negras, rojas y blancas. Las jordanitas, eso sí, se caracterizan por sus espectaculares tonos metálicos azules o verde-azulados. Estos lepidópteros, que sólo vuelan entre los meses de abril y mayo-junio, se distribuyen por el sur y centro de Europa hacia el este, alcanzando el suroeste de Asia y los Urales. Se los puede encontrar en los estratos herbáceos de dehesas y campos, generalmente asociados a comunidades florísticas ricas.


Las larvas son minadoras de hojas, se alimentan principalmente de centaurea (Centaura sp.), llantén (Plantago sp.), cirsium (Cirsium sp.) y, por supuesto, globularia (Globularia sp.).

Otra maravilla de nuestros campos, que, para ser fotografiada, requiere paciencia y pasar un rato tirado en el suelo...

jueves, 28 de abril de 2016

OTRA DE ORQUÍDEAS EN EL SUR DE MADRID

Esta mañana he podido hacer unas cuantas fotos al lado de casa, aprovechando que sacaba las perras a dar una vuelta. Me he llevado la cámara para fotografiar unas orquídeas que han crecido en una zona sin urbanizar, entre los pinos que la tormenta del pasado septiembre no derribó. Este año, con las lluvias del mes de marzo, la vegetación ha despertado con mucha energía, y eso incluye las orquídeas del lugar. Nunca antes había visto en este pueblo, Aranjuez, una cantidad tal de estas plantitas. La primera especie que detecté fue la orquídea araña (Ophrys incubacea):


De las dos especies que he visto al lado de casa, es, con diferencia, la más abundante y también la que tiene flores más llamativas. He dado con dos rodales, en uno de los cuales he podido contar más de 15 pies. La otra especies es la orquídea espejo de Venus (Ophrys speculum), a la que ya dediqué otra entrada en este blog (hace años):


Normalmente, la espejo de Venus presenta una coloración azul mucho más viva, pero las orquídeas son muy polimórficas y estos ejemplares son bastante pálidos. Los escasos ejemplares que he podido detectar se encontraban dentro de un rodal de orquídeas araña. Las dos especies aparecen bajo la protección de la copa de pinos carrascos (Pinus halepensis) de buen tamaño, en puntos donde el estrato herbáceo es poco denso y además es bajo. Tanto Ophrys incubacea como Ophrys speculum presentan una distribución netamente mediterránea en Europa. Siendo plantas de origen subtropical, se asocian al dominio del bosque y matorral mediterráneo, incluyendo garrigas, encinares, pinares termófilos, dehesas e incluso formaciones degradadas de los anteriores. En Aranjuez, históricamente sus mejores hábitats se encontraban en los encinares de ladera y de los altos de la meseta de Ocaña. 

Sin embargo, en gran parte estos bosques han sido destruidos meticulosamente a lo largo de los siglos. En el oeste del término municipal, se dan grandes extensiones de matorrales bajos dominados por coscojas (Quercus coccifera), con una impresionante diversidad florística y de invertebrados, aunque fuertemente degradados por milenios de fuegos y pastoreo. Hacia el noreste, entre los ríos Tajo y Jarama, existía un encinar adehesado muy bien conservado hasta hace unos años. Durante la burbuja inmobiliaria, el ayuntamiento impulsó allí la construcción de miles de chalets, un casino, un centro comercial y un campo de golf, entre otras cosas. Las encinas centenarias fueron taladas o arrancadas. Se intentó trasplantar algunas pero, como era de esperar, aquella maniobra de cara a la galería acabó con la muerte de todos los árboles. Hoy en día, lo que queda de aquel bosque de encinas es un pequeño fragmento cerca del conocido como Puente Largo, junto al Jarama. Algunos de sus árboles centenarios son impresionantes. Sin embargo, siempre salen a la luz nuevos proyectos urbanísticos justo allí. En tiempos de Zapatero se planificaron miles de viviendas de protección oficial, que afortunadamente nunca se construyeron (sobre todo porque nuestro país ya cuenta con al menos 4 millones de casas vacías). Más tarde, se ha hablado de dedicar esos terrenos a ampliar la superficie industrial de Aranjuez que, paradógicamente, se encuentra en decadencia dentro del casco urbano. Un sinsentido que nuestra actual alcaldesa resume muy bien al decir que <<Aranjuez tiene que crecer>>. Y punto.

Todas las especies de orquídeas de la Comunidad de Madrid se encuentran protegidas por la ley. Eso, por supuesto, no ha impedido que su hábitat se destruya impunemente (y legalmente, claro). Sin embargo, fuertes y adaptables como son, estas plantitas de aspecto frágil han logrado sobrevivir en ambientes alterados o degradados, incluso dentro del casco urbano de nuestro municipio. La prueba son estas fotos. No obstante, debido a las peculiaridades de su ciclo biológico, nuestras orquídeas nativas son vulnerables a la actividad humana. Sobre todo porque dependen de polinizadores muy concretos. Por ejemplo, la orquídea espejo de Venus (Ophrys speculum) depende por completo de un insecto, la avispa Dasyscolia ciliata. Este himenóptero, de aspecto poco llamativo, es el único polinizador de la planta: la orquídea ha evolucionado para atraerlo a él y sólo a él. Aquí podemos ver una Dasyscolia ciliata polinizando la flor de una espejo de Venus:


De esta manera, si la avispa desparece por alguna razón, la orquídea se extingue rápidamente. Por este motivo, encontrar estas plantas al lado de casa es una buena noticia. Significa que en la zona donde uno saca a los perros y pasea, no se usan pesticidas o, al menos, su presencia en el ambiente es mínima. Lo cierto es que, bajo los pinos de esa especie de descampado, uno puede contar decenas y decenas de especies vegetales diferentes. 

Es verdad que el lugar donde crecen las orquídeas es un suelo de titularidad privada. Pero no dejo de pensar en que deberíamos tender a crear espacios verdes similares a este. Dejarnos de tanto césped, tanto seto bien regado y parterres con flores que exigen cuidados, riego y abonos, además de herbicidas e insecticidas. La vegetación nativa no necesita cuidados especiales, sólo un mantenimiento regular para mantenerla controlada y evitar el riesgo de incendios. Mucho más barato, mucho más sano, mucho más biodiverso y, sobre todo, ¡mucho más interesante!

jueves, 31 de marzo de 2016

PASOS EN EL CONTROL DE ESPECIES INVASORAS: ¿DEMASIADO TARDE?

Hace unos días se hizo pública una sentencia del Tribunal Supremo que anula las exclusión de varias especies de plantas, hongos y animales del catálogo de especies exóticas invasoras establecido en 2.013. Es decir, es una sentencia que devuelve al catálogo de invasoras diversas especies que, por motivos económicos o comerciales, habían sido "indultadas". Las criaturas de la discordia son las siguientes: Batracio mirhocytrium dendrobatidis, Udaria pinnatifida, Helianthus tuberosus, Cyprinus carpio, Oncorhynchus mykiss, Hucho hucha, Ammotragus lervia, Neovison vison, Procambarus clarkii, Phytophthora ramorum, Phytophthora cinnamomi, Ophistoma ulmi y Ophistoma nono-ulmi. Todas, con excepción del salmón del Danubio o hucho (Hucho hucho), vuelven al Anexo del Catálogo de Especies Exóticas Invasoras aprobado por el Real Decreto 630/2013.

En teoría, este fallo judicial debería provocar cambios importantes en la gestión de todas estas especies. Por ejemplo, la comercialización del cangrejo de río americano (Procambarus clarkii) y la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), que son de lo más común en las pescaderías, tendría que desaparecer o producirse de otra manera. Además, deberían prohibirse por completo las sueltas masivas de truchas arcoíris y carpas (Cyprinus carpio) en nuestros ríos y embalses, algo cotidiano en la gestión de muchos cotos de pesca de medio país. Tampoco podrán autorizarse ni ampliarse granjas de cría de visón americano (Neovison vison), especie relacionada con la destrucción de especies autóctonas amenazadas como la rata de agua meridional (Arvicola sapidus), el desmán (Galemys pyrenaicus), la rana patilarga (Rana iberica) y, especialmente, el visón europeo (Mustela lutreola).

No obstante, para muchas de estos animales, hongos y plantas asilvestrados e invasores, puede que las medidas tomadas lleguen ya muy tarde. Por ejemplo, eliminar el visón americano o el cangrejo rojo, va a ser prácticamente imposible, a no ser que se realicen planes integrales dotadas con ingentes presupuestos. Además, los intereses económicos creados en torno a muchas especies invasoras, hacen que cuenten con el apoyo popular de ciertos sectores de la sociedad. Eso explica la continua expansión del siluro o la resistencia del sector cinegético para declarar el arruí como invasor. En cambio, se da la paradoja de que algunas especies autóctonas son señaladas como invasoras en determinadas situaciones. Por ejemplo, se ha dado la circunstancia de que el gamo (Dama dama) ha sido tratado como un invasor indeseable en su expansión por el suroeste de Teruel, adonde ha llegado desde Cuenca. El gamo debe considerarse como <<reintroducido>>, pues existen numerosas pruebas de que existió en nuestro territorio durante milenios, antes de extinguirse probablemente por influencia humana. Lo mismo puede decirse del muflón (Ovis musimon). La extinción del bisonte europeo (Bison bonasus) y el caballo salvaje (Equus ferus) son aún más recientes, y no está prevista su reintroducción. Más patético aún resulta que el meloncillo (Herpestes ichneumon), e incluso el oso pardo, sean tratados de exóticos y dañinos en algunas regiones por determinados colectivos. Y, mientras tanto, esta invasión silenciosa continúa. Como muestra, esta fotografía de un arce negundo (Acer negundo) junto al río Jarama, en Madrid, donde este árbol de origen americano está ocupando los bosques de ribera del sureste:


Veamos qué efecto tiene esta sentencia en el futuro de nuestros ecosistemas:

El Tribunal Supremo amplía el registro de especies invasoras


La Sala de lo Contencioso anula las excepciones de la normativa que permitían la caza o pesca de algunas de estas especies, la comercialización de otras, como el cangrejo rojo, o las explotaciones de cría del visón americano.
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Sentencia especies invasoras
El Supremo ha estimado parcialmente un recurso de Ecologistas en Acción y ha ampliado el Catálogo español de Especies Exóticas Invasoras, incluyendo entre otras especies a la carpa común y a la trucha arco iris. Asimismo, anula las excepciones de la normativa que permitían la caza o pesca de algunas de estas especies, la comercialización de otras (cangrejo rojo) o las explotaciones de cría del visón americano.
La Sala III del alto tribunal estima parcialmente el recurso de Ecologistas en Acción, la Sociedad Española de Ornitología y la Asociación para el Estudio y Mejora de los Salmónidos, contra el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de Especies Exóticas Invasoras.
La sentencia anula la exclusión del Catálogo, y por tanto ordena su inclusión, de la carpa común, la trucha arco iris, el alga comestible wakame, la pataca o tupinambo y el hongo quitridio. La decisión se basa en informes científicos del CSIC y otros expertos que prueban el carácter invasor y la amenaza grave que suponen sobre las especies autóctonas, el medio ambiente y los hábitats y ecosistemas. Algunas de estas especies ya estaban incluidas en el listado de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
La inclusión en este Catálogo conlleva la prohibición genérica de posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos, incluyendo el comercio exterior.
Asimismo, el Supremo establece la inclusión en el catálogo de la población murciana del bóvido conocido como arruí (Ammotragus lervia), que los demandantes señalaban que fue introducida en la sierra murciana de Espuña en 1970 por su interés cinegético como trofeo debido a su notable cornamenta. El Supremo rechaza que pueda ser excluido por razón del lugar o provincia de su originaria introducción, o de la fecha de introducción, cuando no se han acreditado circunstancias relativas al hábitat o ecosistemas que sí podrían valorarse.
De las especies por cuya inclusión en el Catálogo abogaban los demandantes, el Supremo no comparte sólo la del Hucho hucho, o salmón del Danubio, al no existir una evidencia científica contrastada acerca de la consideración de este pez como especie exótica invasora, contando con datos como sus dificultades de adaptación al medio y su localización geográfica restringida al río Tormes.
Además, la sentencia anula diversas disposiciones adicionales y transitorias del Real Decreto que reconocen o facilitan actividades empresariales o deportivas en relación con especies catalogadas, prohibidas con carácter general e incondicional en el artículo 61.3 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
De ese modo, se anula el apartado segundo de la disposición adicional sexta, en cuanto permitía la autorización de explotaciones de cría de visión americano, o la disposición adicional quinta, que posibilitaba la comercialización del cangrejo rojo, al que califica como especie invasora con acreditada constatación científica sobre su carácter dañino.
También se anula la disposición transitoria segunda, ya que “se trata de una disposición transitoria que no es, en rigor, transitoria, sino que provee un régimen prolongado de disfrute de determinadas situaciones, por tiempo indefinido, en favor de actividades cinegéticas o piscícolas que son legítimas en su ejercicio, pero que no pueden prevalecer frente a los valores superiores que se tratan de preservar con el Catálogo de previsión legal, de suerte que será legal, incluso encomiable y susceptible de protección la caza y la pesca, cuando no se haga objeto de ellas especies catalogadas, que lo son por sus perniciosos efectos sobre el medio ambiente y, en especial, sobre las especies autóctonas y los hábitats y ecosistemas”.
“Está en la naturaleza de las cosas que la caza y la pesca, lejos de servir a los fines de erradicación de las especies catalogadas, más bien determinan su mantenimiento indefinido, cuando no la agravación, del status quo actual, dificultando, si no haciendo imposible, su erradicación, que es un objetivo inequívoco de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad”, añade.
Como demandados en el proceso figuraban, además de la Administración General del Estado, la Asociación Española de Black-Bass y la Federación Española de Pesca y Casting.
En varios de los casos, la exclusión del Catálogo de las especies ahora consideradas invasoras por el Supremo fue acordada a solicitud de las comunidades autónomas afectadas.
Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/article31869.html

viernes, 25 de abril de 2014

PRIMAVERA E INSECTOS EN SOTOMAYOR, ARANJUEZ

Aprovechando la recta final de la Semana Santa, hemos aprovechado para hacer una salida al valioso paraje conocido como Sotomayor, en Aranjuez. Valioso y amenazado, como ya he explicado otras veces en este blog, por los planes demenciales de algunos políticos madrileños (y sus amigos en la empresa privada) de hacer un complejo de ocio en esta joya medioambiental. La primavera pasada dediqué una entrada a algunas especies de plantas especializadas en suelos yesíferos que pueden encontrarse en los cerros de Sotomayor. Varias de ellas se encuentran protegidas (aunque en la práctica, eso no sirva de nada a la hora de maniobras especulativas y/o corruptas). Incluyendo el amenazadísimo pítano (Vella pseudocytisus):


En esta ocasión, tras las generosas lluvias de principios de primavera, los pítanos volvían a estar en flor. Muchas otras especies de plantas se encontraban en pleno crecimiento. Sin embargo, en aquel corto paseo decidí centrarme más en la fauna de insectos, para, así de paso, comenzar una especie de censo propio de este tipo de animales en la zona. Había una infinidad de insectos revoloteando, incluyendo dípteros peludos de color anaranjado que libaban de las flores, varios tipos de abejas solitarias y pequeños escarabajos que revoloteaban por todas partes. El problema, como no, es que casi todos eran rápidos, con unos reflejos endemoniados y muy desconfiados. Nada de eso es una sorpresa para aquellos que se hayan puesto a fotografiar insectos. Pero es mi excusa para el escaso número de especies que he podido poner en esta entrada.

El primer ejemplar realmente interesante que encontramos fue esta oruga del geométrido Compsoptera jourdanaria, que parecía camuflarse perfectamente con un diseño a rombos similar al dorso de una serpiente:


Se trata de una especie ligada a ambientes esteparios, cuya área de distribución mundial se limita, al parecer, a áreas de Portugal, España, Sur de Francia, Córcega y Cerdeña. En Madrid, sus principales poblaciones se encuentran en el noreste y, especialmente, en el sureste, siempre en medios abiertos y secos. En el sur y sureste de nuestra comunidad, Compsoptera jourdanaria se alimenta de plantas del género Artemisia, como esta ontina (Artemisia herba-alba), sobre la que encontramos la larva:


Las Artemisia son plantas características de los ambientes esteparios ibéricos. Con frecuencia consideradas "matojos" de los eriales, se trata en realidad de especies claves en nuestros ecosistemas áridos. Entre otras cosas por la gran variedad de insectos especializados que se alimentan de ellas. Ése es el caso de esta pequeña polilla de los cerros, Compsoptera jourdanaria, que, en realidad, sólo se alimenta en su fase de oruga. Los adultos viven poco tiempo, durante el verano, sin comer. Aprovechan para buscar pareja y reproducirse antes de morir, cuando sus reservas energéticas se agotan. Las larvas, eso sí, nacen y se desarrollan sobre las ontinas hasta bien entrado el otoño, y después se ocultan para hibernar. Vuelven a emerger en primavera para terminar su crecimiento, convertirse en crisálidas y completar el ciclo, de manera que sólo se da una generación al año.

Sin duda, la planta protagonista en buena parte de la actividad invertebrada era el gamón (Asphodelus ramosus), que se encontraba entonces en plena floración:


Esta planta vivaz, comestible si se prepara adecuadamente y muy peligrosa si no se cocina bien, es ignorada por el ganado, pero supone un alimento importante para una gran diversidad de invertebrados. El primero que pude fotografiar alimentándose de sus flores fue el chinche Horistus orientalis, un hemíptero de la familia Miridae:


La verdad es que resultaba muy común, aunque no necesariamente fácil de detectar. Horistus orientalis no es una especie rara. Se distribuye ampliamente por el continente europeo y, como otros de sus parientes, es un insecto polífago que se alimenta de la savia de muchas especies de plantas. Por suerte para mí, se trata de la única especie de Horistus presente en nuestra región, así que me resultó fácil de identificar.


En esta especie, como sucede con otros hemípteros, las crías carecen de fase larvaria propiamente dicha. Eso los diferencia de los escarabajos, que sí pasan por una fase de larva muy diferente a la forma adulta. En las chinches, las crías se desarrollan aprisa pasando por diferentes etapas de fase de ninfa, bastante parecidas a la forma adulta. Pudimos observar ninfas de Horistus orientalis, más pequeñas que sus progenitores y, como sucede con las ninfas de los saltamontes, sin alas:


Pero, si las chinches me resultaron bastante fáciles de fotografiar, las siguientes fotos costaron mucho sudor:



Se trata del único himenóptero que conseguí fotografiar, aunque a las flores bajaban numerosas especies de abejas y abejorros de diferentes tamaños y formas. Esta especie en concreto, me ha resultado imposible de identificar. Seguramente es por torpeza, pero le he dedicado bastante tiempo a comparar su morfología con diversas especies de ápidos, sin éxito. Creo poder asegurar que es un ápido del género Xylocopa o, al menos, muy próximo al mismo. Como otras abejas carpinteras de este género, se trataba de un himenóptero robusto, básicamente negro y, a diferencia de los miembros del género Bombus, con el abdomen liso en vez de peludo. Sin embargo, estos ejemplares eran bastante más pequeños que Xylocopa violacea, que es la abeja carpintera más común. Tal vez podría cuadrar con las dimensiones y aspecto general de Xylocopa iris, pero no sólo me parece un poco más grácil, sino que presenta una clara mancha de pelillos blanquecinos justo detrás de la cabeza. Agradecería mucho alguna pista de alguien que quiera echar una mano...

En algunas zonas de los cerros de Sotomayor, se pueden observar especies de plantas leñosas de porte arbustivo, también muy importantes para la biodiversidad local, como es el espino negro (Rhamnus lycioides):


Sin embargo, en la estepa alta, los espinos y efedras forman comunidades abiertas en una matriz de asociaciones bastante complejas de plantas de menor porte (muchas de ellas muy resistentes a la sequía y las temperaturas extremas):



En esta parte más elevada y seca, encontramos varias especies de insectos bastante llamativas. Es el caso de este curioso escarabajo con antenas largüísimas:


Se trata de un longicorne (Agapanthia asphodeli), un coleóptero del grupo de los cerambícidos que, como puede observarse, se diferencian fácilmente de otros escarabajos por sus impresionantes antenas.


Este longicorne se encuentra asociado a plantas de los géneros Asphodelus, Thapsia y Ferula. Estos tres géneros de plantas se desarrollan en los cerros de Sotomayor, de manera que se trata un hábitat ideal para este invertebrado. Por ejemplo, pudimos fotografiar varios ejemplares de cañaheja (Ferula comunis), en pleno desarrollo:


En este momento, sin embargo, se encontraban centrados en la floración del gamonal. Y, como curiosidad, su nombre científico (asphodeli) hace referencia al gamón (Asphodelus).

Los cerambícidos son conocidos por diversas especies que dependen de la madera muerta y que, por este motivo, se encuentran ligados a bosques maduros o a dehesas con árboles viejos. En estos casos, las larvas son xilófagas, es decir, se alimentan de madera. Sin embargo, Agapanthia asphodeli no lo hace. Las hembras depositan los huevos en los tallos de las plantas nutricias, cerca del suelo, y al eclosionar, éstas los horadan y penetran en su interior. Allí se alimentan de sus tejidos hasta que, completado el desarrollo, se metamorfosean en adultos.

En cuanto a su distribución mundial, se encuentra en Europa, norte de África, Ásia menor y el Cáucaso, por lo que se considera una especie holomediterránea. En nuestro país, entre tanto, es más común en regiones submontanas.

Otro hemíptero que localicé un poco más adelante, en la zona más elevada de los barrancos, fue este chinche de aspecto espectacular:


Lo he identificado tentativamente como Carpocoris fuscispinus. Y es que, aunque estoy completamente seguro de que se trata de un scutellérido del género Carpocoris, cuando me he puesto a investigar en casa, me he encontrado con que, para diferenciar unos Carpocoris de otros, es necesario poner atención a las características del abdomen, por ejemplo. Esto no lo sabía en el campo, así que ni se me ocurrió mirarle los bajos (cada vez más, procuro no tocar los animales que fotografío). En cualquier caso, Carpocoris fuscispinus es la especie que más se ajusta a las características del ejemplar que estaba posado en lo alto de una flor de gamón.

También conocido como chinche de las semillas, este insecto de amplia distribución (Mediterráneo occidental, tanto en su vertiente europea como africana) se encuentra ligado a ambientes abiertos o semiabiertos, ricos en vegetación herbácea. Puede encontrárselo en herbazales, campos, matorrales no demasiado cerrados, bordes de bosques, bordes de caminos e, incluso, en ambientes agrícolas, sobre todo si existen campos en barbecho. Tanto los adultos como las ninfas se alimentan de savia, que succionan con un aparato bucal especializado. Esto los convierte en plagas para algunas cosechas, aunque, como se ha mencionado, los paisajes agrícolas no son su hábitat principal. Como en otros chinches, el desarrollo hacia la fase adulta es relativamente sencillo, ya que las crías se parecen mucho a sus progenitores y crecen realizando una serie de mudas sin dejar de alimentarse.

Como en otros insectos de nuestras latitudes, se dan dos generaciones anuales, con adultos emergiendo en primavera y, después, en verano y otoño.

Mucho más especializado, y difícil de encontrar en esta ocasión, es el escarabajo de los espárragos (Crioceris asparagi):


Se trata de un pequeño coleóptero de la familia Chrysomelidae, conocida por sus espectaculares especies de colores metálicos. En este caso, el escarabajo de los espárragos es pequeño, aunque dotado de una coloración muy llamativa, basada en combinaciones de negro, rojo y amarillo. Por supuesto, estaba en un tallo tierno de espárrago silvestre (Asparagus acutifolius). Estos coleópteros son especialistas que sólo se alimentan de los tejidos de las esparragueras. Muy común en el sur de Europa, Crioceris asparagi también se caracteriza por presentar una fase larvaria más bien breve, mientras que los adultos viven durante todo el verano e hibernan después para emerger la primavera siguiente y reproducirse.

Después de esta corta visita primaveral a los cerros de Sotomayor (alrededor de una hora) dan ganas de volver con más tiempo para localizar nuevas especies. El placer que produce pasear por las laderas esteparias y contemplar sus formas de vida, sólo se ve empañado por la amenaza del complejo hotelero e hípico que el Gobierno de la Comunidad de Madrid quiere levantar en este paraje.

miércoles, 19 de marzo de 2014

HONGOS EN ROBLEDAL TOLEDANO

En la misma salida de principios de noviembre en la que encontramos el saltamontes de matorral Steropleurus, asistimos la emergencia de una enorme variedad de setas dentro y en los límites del bosque. Se trata de un melojar, cuyo dosel está dominado por robles melojos (Quercus pyrenaica), con presencia local de encinas (Quercus rotundifolia), fresnos de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) y, de forma mucho más local, otras especies como quejigos (Quercus faginea) o arces (Acer monspessulanum). Las condiciones de pluviosidad y temperatura, producidas por la altitud y orientación del enclave, son muy diferentes de los de las planicies situadas a pocos km al norte. En general, puede considerarse un bosque con características predominantemente atlánticas, pese a la presencia de plantas propias del monte mediterráneo (como las jaras del género Cistus).


Esto le da un carácter bastante particular dentro de la provincia de Toledo, en la que en general predominan comunidades vegetales esclerófilas o esteparias. De hecho, aquel día de noviembre el bosque nos sorprendió por la asombrosa variedad de hongos que se encontraban emergiendo a nuestros pies. Una verdadera eclosión otoñal se estaba produciendo en aquel mismo momento, en una impresionante diversidad de formas y colores. 


Algunas muy poco frecuentes, por tratarse de especies propias de bosques húmedos o subhúmedos. Es el caso de la rúsula de Maire (Russula mairei):


Este hongo forestal, aunque muy extendido en bosques caducifolios del dominio eurosiberiano europeo, en el centro de nuestra península se desarrolla casi exclusivamente en bosques de roble melojo (Quercus pyrenaica) y, en menor medida, en castañares y pinares de pino albar (Pinus sylvestris). Estas comunidades forestales se caracterizan por recibir precipitaciones abundantes y, de hecho, la rúsula de Maire sólo aparece por encima de los 900-1.000 m de altitud en nuestra región geográfica. Presenta una sorprendente coloración roja y blanca.


Al parecer, no sólo tiene un sabor extremadamente picante, sino que podría ser tóxica.

Mucho más difíciles de identificar son las diferentes formas del complejo de especies emparentadas con el marasmiáceo Mycena pura, debido a la existencia de diversos taxones muy complicados de separar a simple vista. En general, emergen en grupos entre la hojarasca del suelo en otoño:




El tamaño de los sombreros de algunos ejemplares y su intenso color rosado (que no se aprecia bien en estas fotos) podrían corresponder en realidad con ejemplares de Mycena rosea, de mayor porte:


Otros, en cambio, eran claramente verdes:



Las micenas son hongos adaptables y oportunistas, aunque estrechamente ligados a bosques húmedos o subhúmedos. Son más frecuentes en robledales y bosques caducifolios, pero localmente ocupan también pinares húmedos. Aquí aparecían casi siempre bajo las copas de los robles melojos, aparentemente ligados a su hojarasca. Una gran variedad de hongos viven asociados a estos ambientes, con sus micelios entrelazados en la raíces de los árboles. No obstante, no es el caso de todos: existen muchas formas que han evolucionado para desarrollarse sobre los cadáveres de los propios árboles, descomponiendo sus troncos y tejidos muertos, en un reciclaje acelerado:


Tal vez, los que llaman más la atención son los hongos yesqueros de la familia Ganodermataceae. Varias de sus especies son fáciles de ver en tocones muertos o enfermos, y destacan por su tamaño. Otras, como Ganoderma lucidum, pueden resultar sorprendentes también por su colorido y aspecto de ostra:


Ganoderma lucidum es una especie cosmopolita y, en realidad, puede corresponder a un complicado complejo de especies. Sin embargo, pese a estar extendida por medio mundo, tanto en regiones tropicales como templadas, sólo encontramos un par de estos pequeños yesqueros (los de la foto) mientras que algunos de sus parientes mucho mayores resultaban mucho más fáciles de ver.


No todos los hongos son tan llamativos. Varias líneas evolutivas de estos organismos han desarrollado estructuras reproductivas mucho más complicadas de ver, incluyendo formas hipogeas que maduran bajo tierra. Algunas especies bastante discretas pertenecen a la familia Agaricaceae, conocidas como pedos de lobo (Lycoperdon spp). Encontramos este ejemplar aún blanco:


Al madurar, se oscurecen y acaban por reventar, liberando nubes de esporas negruzcas. En cambio, la presencia de especies de la familia Amanitaceae es mucho más evidente. Encontramos ejemplares de  Amanita de color marrón, posiblemente Amanita pantherina:



Se trata de una especie forestal pero muy adaptable, que ocupa bosques relativamente húmedos tanto de coníferas como planifolios. Mucho más conocida es su pariente de vivo color rojo, la Amanita muscaria:


De ambas especies encontramos varios individuos, aunque, dado que las diferentes especies de Amanita menos coloridas son difíciles de diferenciar, no estoy seguro de cuántas de ellas observamos ni cuáles eran exactamente. Eso sí, la coloración de la Amanita muscaria era espectacular:


Dentro del robledal, pero en el borde de un camino, encontramos una seta menos colorida pero mucho más grande, perteneciente al género Macrolepiota:


Existen varias especies de estos hongos forestales en el centro peninsular, pero no me resulta nada fácil decantarme por una. Podría tratarse de Macrolepiota procera, aunque el pie era totalmente blanco, lo que no me cuadra con esta especie. Mucho más sencillo de identificar me resultó este ejemplar de Coprinus picaceus:


Se trata de un miembro de la familia Psathyrellaceae, de distribución amplia. En el centro de la península, tiende a asociarse con bosques planifolios húmedos, con cierta influencia atlántica. Especialmente robledales de Quercus pyrenaica y castañares. Dadas sus preferencias, en Toledo se encuentra en gran medida restringido a algunas áreas del sur, donde ocupa bosques montanos. En cualquier caso, Coprinus picaceus fue una de las especies más sencillas de identificar. Justo lo contrario que la siguiente:



Pese a que la estructura porosa de la cara inferior del sombrero me hizo pensar que se trataba de un miembro del género Boletus, creo que pequé de una gran ingenuidad. Efectivamente, podría tratarse de Boletus subtomentosus, pero, al parecer, también de Xerocomellus chrysenteron. Ambas especies, incluso perteneciendo a géneros diferentes, son muy parecidas. O incluso, podría no ser ninguno de esos dos.

Resulta sorprendente la cantidad de seres vivos que, invisibles la mayor parte del tiempo, viven en los ecosistemas que nos rodean. En aquella breve salida, fotografiamos tan sólo una pequeña parte de las setas más llamativas de aquel robledal toledano. Sin duda, hubo muchísimas que pasamos por alto, y otras muchas que ya habían emergido y desaparecido, así como cantidad que todavía permanecían bajo tierra. Es cierto que es un placer para los sentidos buscar tranquilamente estas pequeñas criaturas. Pero también lo es que te hace pensar en cuánto desconocemos de la naturaleza que observamos cotidianamente.


martes, 18 de febrero de 2014

NO AL COMPLEJO HÍPICO-HOTELERO DE SOTOMAYOR

Este sábado 22 de febrero se celebrará en Aranjuez una concentración y una marcha en defensa de la dehesa de Sotomayor: una valioso paraje natural que la Comunidad de Madrid pretende convertir en un macrocomplejo de esparcimiento para gente pudiente, centrado en la hípica, el golf y, por supuesto, la construcción. 


La monstruosidad de este proyecto, la expuse ya hace meses en una entrada que dediqué a algunas plantas raras que crecen en las inmediaciones de Sotomayor (sobre todo el rarísimo pítano):

http://viviendoisephanim.blogspot.com.es/2013/07/de-pitanos-lugares-maravillosos-y.html

Dejo aquí más información, cortesía de Ecologistas en Acción:

Rechazo al macrocomplejo turístico e hípico de Aranjuez

Los colectivos ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo han presentado alegaciones al Estudio de Impacto Ambiental solicitando la retirada del proyecto de hípica y alojamientos de lujo en la Dehesa de Sotomayor, en Aranjuez, en terrenos públicos pertenecientes a la Comunidad de Madrid y protegidos por la Red Natura 2000. El proyecto resulta incompatible con los usos del suelo de la finca y con la conservación de la fauna y flora presente.
El proyecto, del que recientemente ha concluido su periodo de información pública, prevé la construcción de numerosas instalaciones hípicas (varias pistas de competición, graderíos, cuadras para 1050 caballos, centro veterinario, pista de polo...) y un complejo hotelero de 96 cabañas (28 de ellas de tipo suite), al que se le sumarían instalaciones complementarias como cinco aparcamientos, piscinas, campos deportivos, cafeterías, centro social, tres restaurantes, etc. Se prevé una superficie edificada de 380.000 metros cuadrados (unos 38 campos de fútbol), ocupando la práctica totalidad de la zona de vega junto al río Tajo que tiene la finca: 140 hectáreas (similar al 50% de la superficie del casco urbano de Aranjuez). Se prevé un tráfico de más de 3.000 vehículos en los días de eventos.
La finca de la Dehesa de Sotomayor, donde se ubica la Casa de la Monta, es un reducto por su alto valor ecológico dentro del ámbito del valle del Tajo y, en aspectos de biodiversidad botánica, una zona de gran relevancia a nivel europeo. En ella se encuentran endemismos vegetales como el pítano (Vella pseudocytisus), un arbusto cuya área de distribución mundial se limita a esta finca y a otra población en Granada. Toda la finca se halla incluida en una Zona de Protección para las Aves (ZEPA) y en el Lugar de Interés Comunitario “Vegas y Páramos del Sureste”. Además de las comunidades vegetales de importancia, está citada la presencia de aves protegidas como el halcón peregrino, búho real, aguiluchos pálido y cenizo, avutarda, ganga ibérica, etc.
El proyecto presenta numerosas irregularidades y actualmente es incompatible con los usos del suelo establecidos en el Plan General de Ordenación Urbana de Aranjuez. Por otro lado, los altos niveles de ruido que se producirán (hasta 105 dB) sobrepasan en mucho los permitidos por el Real Decreto 1367/2007. Además, los suelos de la vega del Tajo están clasificados como tierras con la más alta capacidad agrológica de la Comunidad de Madrid (clase agrológica 2) y por tanto tienen importancia nacional y deben preservarse para la actividad agraria. En este sentido, esta finca sería mucho más rentable social y económicamente si esos suelos se utilizarán para proyectos basados en la puesta en práctica de proyectos ligados a la producción y formación agroecológicas.
Aunque el proyecto está promovido por el grupo empresarial Ocio Sotomayor su impulsor es directamente la Comunidad de Madrid. El Grupo Ocio Sotomayor es una UTE formada por las empresas GESINDICTA SL, GAROZCO OBRAS Y CONSTRUCCIONES, SLU, LIGHTHORSE VENTURES SL y LA COCOCHA SL, quienes se comprometen a invertir más de 15 millones de euros en el proyecto (en el que se incluye la rehabilitación del edificio histórico de la Casa de la Monta) y a un pago anual de 30.000 euros a la Comunidad, por la gestión de las más de 500 hectáreas del total de la finca Dehesa de Sotomayor. Por tanto el beneficio obtenido por la Comunidad de Madrid sería muy escaso.
Los colectivos ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo han solicitado a la Dirección General de Evaluación Ambiental la retirada del proyecto por el alto coste ambiental y social así como por su dudosa rentabilidad económica. En los próximos meses se pondrá en marcha una campaña informativa y de concienciación ciudadana con el objetivo de parar este despropósito ambiental.
Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/article27260.html

Si estas en Madrid y puedes acercarte el sábado por lamañana, ¡no faltes! La concentración es a las 9, en la plaza del Ayuntamiento de Aranjuez. La marcha hasta Sotomayor comenzará a las 12. Tenemos que parar esta salvajada contra el patrimonio de todos.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿ES ÉTICO SEGUIR "OCUPANDO" TERRITORIO? EL CASO DE LA DEPURADORA DE VALDEMORO

Hace poco, me encontraba teniendo una conversación sobre energías renovables e instalación de paneles solares. Hablando del caso de Argentina, alguien comentó: 

- Fíjate, con la superficie que tiene ese país, ¡la cantidad de campos de paneles solares que podrían ponerse! ¡Muchísimos!

Eso me hizo ponerme a pensar sobre hasta qué punto estamos legitimados para seguir ocupando tierras y humanizando lo que queda sin tocar de nuestro planeta. Es un dilema de tipo moral, en cierto modo. ¿Tenemos derecho a cubrir un determinado territorio de placas solares? ¿Podemos permitirnos seguir pensando en la superficie de la Tierra, como si fuera nuestra para lo que necesitemos?

Un amigo, hace no mucho, me comentó que había oído que unas empresas energéticas de origen alemán, estaban planteándose extender inmensos campos solares en el Sahara marroquí y argelino. Le planteé la posibilidad de que, tal vez, esa iniciativa dañara lugares valiosos. "Pero... es un desierto", me respondió, "no hay nada". 

Suele ser mucho más cómodo ignorar que conocer. Saber que la superficie de nuestro planeta es un tesoro irrepetible, en toda su extensión, es inquietante. Saber que, a lo largo de las eras, la vida se ha abierto camino en formas casi infinitas para ocupar casi cada rincón de la Tierra. Que allá donde miremos, contemplamos algo único y frágil. Durante el último siglo, hemos destruido o consumido buena parte de esa riqueza, mientras extendíamos nuestra presencia e infraestructuras más allá de lo soportable. 

Así que, ¿hasta donde queremos llegar? ¿Estamos dispuestos a conservar algo para las generaciones futuras? Aquí se plantea un dilema cada día más urgente, pues cada día nos queda menos que salvar. Hace muy poco saltaba a la prensa el daño que la construcción de una depuradora va a causar en un espacio natural protegido del sureste de Madrid. La finca El Espartal, en Valdemoro, es muy conocida por su riqueza botánica, con numerosas plantas de ambientes áridos endémicas, así como por ser el hábitat de algunos invertebrados rarísimos y actualmente amenazados. Además, es el hogar de especies de vertebrados protegidos por la legislación española. El Canal de Isabel II (es decir, el Gobierno de la Comunidad de Madrid) planea construir una depuradora que, en gran medida, ocupará un área valiosa del Espartal.

Todos queremos que nuestros ríos bajen limpios. Yo, además, querría que bajaran con agua. Sin embargo, ¿cuánto más estamos dispuestos a perder?

Dejo aquí un artículo sobre este tema:


Una depuradora en Valdemoro contra las especies de El Espartal

Más del 85% de la superficie de los terrenos donde se quiere construir la estación depuradora de aguas fecales está compuesta por hábitats de interés comunitario.



La Comisión de Pe­ticiones del Parlamento Europeo tiene previsto abordar hoy en su orden del día la denuncia de Ecologistas en Acción de Valdemoro, Madrid, contra la construcción de una estación depuradora de aguas residuales en los terrenos protegidos de El Espartal. Ésta no es la única denuncia de la organización contra los planes del Canal de Isabel II, empresa que promueve la estación depuradora y que gestiona el agua de Madrid y sus municipios.
En octubre de 2011, la Comuni­dad de Madrid emitió una declaración de impacto ambiental favorable a la nueva estación depuradora de Valdemoro. La parcela escogida, con una superficie de 82.090 m2, se sitúa en el interior de El Espartal, una extensa finca de gran valor ecológico, al este del municipio. Algo más de la mitad esos terrenos –746 hectáreas– forman parte del Parque Regional del Sureste y en su conjunto presenta un elevado interés de fauna, flora y de geomorfología.
Desde que la empresa pública Ar­pe­gio anunciara su proyecto de urbanización –hace casi una década– este paraje ha venido polarizando el grueso de las reivindicaciones de Ecologistas en Acción. Las aguas residuales del municipio de Valdemoro se tratan en la actualidad en la estación depuradora del pueblo de Ciempozuelos, que, junto con las generadas en esta localidad, también procesa las procedentes de San Martín de la Vega.
El escarabajo Buprestis sanguinea es un "endemismo ibero-magrebí, muy raro y localizado en España, en Madrid, considerado como una reliquia zoológica
El Canal justifica la necesidad de la nueva infraestructura por la insuficiente capacidad de la depuradora actual para atender las futuras demandas previstas en el planeamiento de estos municipios. El proyecto supondrá un movimiento de tierras de 275.000 m3 en una parcela de alta calidad paisajística, como reconoce el propio estudio de impacto ambiental de por la empresa Prointec. Más del 85% de su superficie está ocupada por hábitats de interés comunitario, tres de ellos de conservación prioritaria en la UE. Además, la obra supondrá que las acometidas de agua potable, electricidad y la conducción de agua reutilizada discurrirán por terrenos clasificados como Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), como las vegas, cuestas y páramos del sureste de Madrid, y como Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA), como los cortados y cantiles de los ríos Jarama y Manzanares, lo que significará la destrucción añadida de 2,5 km de estoshábitats.

Alternativa al emplazamiento

Para evitar impactos sobre la Red Natura 2000, Ecologistas en Acción de Valdemoro propuso un emplazamiento alternativo para la depuradora contiguo a un área industrial, en el margen contrario del arroyo de La Cañada. Pero el promotor rechazó la propuesta aduciendo que ese emplazamiento hacía preciso el bombeo de agua por la diferencia de cota respecto a las alternativas iniciales, aunque el proyecto contempla la construcción de una nueva estación de bombeo en Ciempozuelos para tratar las aguas residuales del polígono industrial S1.
Durante el periodo de alegaciones, los ecologistas sostuvieron que el estudio de impacto ambiental no ofrecía un diagnóstico preciso ni completo de los valores naturales comprometidos por la infraestructura. Éste es el caso del coralillo (Microcnemum coralloides), una rara planta presente en el arroyo de La Cañada que se vería afectada por la construcción de la estación depuradora. La rareza –una de sus subespecies se distribuye por de­siertos de Siria y Turquía– y la extrema fragilidad de sus poblaciones hizo que fuera incluida como vulnerable en el Libro Rojo de la flora vascular española. El estudio de impacto ambiental no hacía mención a esta especie,aunque agentes forestales de la Comunidad de Ma­drid certificaron oficialmente su presencia en septiembre de 2012.
Este no es el único de los valores botánicos del entorno en riesgo. Como recuerdó Juan Manuel Martínez Labarga, profesor de la Escuela de Ingeniería Técnica Forestal, de la Universidad Politécnica de Madrid, en el IV Congreso de Biología de la Conservación de Plantas celebrado en Almería en 2009, en el paraje de El Espartal “varias de sus especies vegetales gipsícolas [de suelos de yesos]  son endemismos exclusivos de estos afloramientos edáficos de la cuenca del Tajo o de la península Ibérica. Eso quiere decir que no viven en ningún otro lugar del planeta (Thymus lacaitae, Gypsophila struthium, Vella pseudocytisus, etc)”.
Labarga insiste en que: "La finca de El Espartal y el Arroyo de la Cañada, entre Valdemoro y Ciempozuelos, albergan la mejor comunidad halohidrófila de la Comunidad de Madrid, con interesantes especies vegetales endémicas y con un muestrario de los más importantes hábitats naturales de zonas salinas y gipsícolas incluidos en la red Natura 2000 que se pueden encontrar en el centro de la península ibérica".
El retraso en la ejecución del proyecto debe explicarse por las reclamaciones ante la Comisión Europea por su difícil encaje en el marco de la legislación ambiental de la UE. En este sentido una reciente respuesta de David Lowe, desde la Comisión de Peticiones, precisa que: “Las autoridades competentes sólo darán su consentimiento para el plan o proyecto después de asegurarse de que no tendrá efectos adversos sobre los referidos parajes vistos en su conjunto”. Por otra parte, el proyecto sigue supeditado a las consecuencias de la sentencia 403/2012 del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que en mayo de 2012 anulaba importantes desarrollos previstos en el  Plan General de Valdemoro.
Mientras tanto, en octubre se cumplieron dos años de la emisión de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) sin que el promotor haya iniciado las obras. De acuerdo con la Ley 2/2002 de Evaluación Ambiental de la Comunidad de Madrid la declaración debe someterse a un nuevo informe con el fin de revisar su vigencia.

"Una reliquia zoológica"

El valor científico de estos terrenos ha vuelto a manifestarse tras la localización en agosto de Buprestis (Yamina) sanguinea, un escarabajo del que no existían citas en toda la Comunidad de Madrid en los últimos 15 años. En opinión del entomólogo José Ignacio López-Colón: “Este endemismo ibero-magrebí, muy raro y localizado en España —y más todavía en Madrid—, está considerado como una reliquia zoológica y su supervivencia está estrechamente ligada a la conservación del hábitat donde se desarrolla sus plantas-huésped, las efedras o canadillos (género Ephedra)”.
Hembra de Buprestis sanguinea, en agosto en El Espartal, tras 15 años sin citas en la Comunidad de Madrid. ECOLOGISTAS EN ACCIÓN VALDEMORO.
Además, El Espartal cuenta también con un gran valor arqueológico, una buena parte de la finca fue declarada por la Comunidad de Madrid Bien de Interés Cultural en 1995. Las prospecciones arqueológicas confirmaron la existencia de numerosos yacimientos que atestigúan la presencia en este entorno de ocupaciones humanas desde época muy remota. En su interior se localiza el yacimiento donde se halló el célebre vaso campaniforme de Ciempozuelos.


Fuente:

https://www.diagonalperiodico.net/global/21397-depuradora-contra-especies-espartal.html