miércoles, 23 de abril de 2014

EL NEGOCIO DE LA PRIVATIZACIÓN DE LA VIVIENDA PROTEGIDA

Acabada la burbuja inmobiliaria, es notorio el hecho de que se siga produciendo una sangrante especulación con el parque de viviendas vacías (millones en España, mientras miles de familias son desahuciadas y quedan sin hogar, pese a que el derecho a una vivienda digna está recogido en la Constitución). 

Con su paso al banco malo, o Sareb, el Gobierno hace dos cosas simultáneamente: por un lado hace públicas las pérdidas privadas de bancos y grandes empresas, que no son capaces de deshacerse de esos "activos tóxicos". Es decir, de las viviendas que ahora no son capaces de vender. Y, por otro lado, no utiliza esos mismos inmuebles vacíos para alojar a familias necesitadas, sino que los vende a precios ridículos a fondos buitre internacionales.

Diversas asociaciones, plataformas y particulares, llevan tiempo denunciando la falta de transparencia del Sareb (institución pública, no lo olvidemos) y sus prácticas irregulares e, incluso, delictivas. En el caso de la Comunidad de Madrid, el esperpento llega al punto de especular con las viviendas protegidas, también bajo la tutela de la Administración (mediante el Ivima). Y aquí, es dramático observar cómo se entregan estos inmuebles a manos de fondos especulativos sin escrúpulos, con el silencio cómplice de los medios de comunicación. 

Dejo aquí un artículo muy interesante del diario Diagonal, que recomiendo siempre:

3.000 VPO VENDIDAS A INMOBILIARIAS Y A FONDOS ESPECULATIVOS
Privatización de viviendas protegidas: “O pagas o a la calle”
La inmobiliaria Encasa Cibeles, de Azora y Goldman Sachs, se hace con 3.000 VPO por 201 millones de euros.


Manifestación en diciembre de 2013 en el barrio de la Ventilla por la venta de viviendas sociales del IVIMA


“O pagas o a la calle. No somos una ONG. Somos inversores. Hemos invertido millones y queremos ganar dinero”. Fue la respuesta que los inquilinos de viviendas sociales jóvenes del Ivima recibieron de Encasa Cibeles, la sociedad pantalla que esconde aGoldman Sachs y a Azora a la que la Comunidad de Madrid ha malvendido casi 3.000 VPO por 201 millones de euros.
“No somos una ONG”, dicen. Sin embargo, los contribuyentes han subvencionado a estos causantes de la crisis financiera, global y doméstica, la adquisición de unas viviendas protegidas por 201 millones que se tasaron en 300 millones. Les ha costado cada piso unos 67.000 euros, mientras que a sus adjudicatarios, si quieren ejercer el derecho a compra, les exigen unos 150.000 euros. Cabe destacar que más de la mitad de estos inquilinos cobran la renta mínima. Son parados de larga duración, mujeres solteras con hijos, familias numerosas, inmigrantes, discapacitados… “Estas casas son de protección pública, están hechas con el dinero de todos los madrileños”, defienden los vecinos.
Cada piso les ha costado 67.000 euros, mientas que a sus adjudicatarios les exigen unos 150.000
Desde que la Comunidad de Ma­drid del heredero de Esperanza Aguirre, Ignacio González, entregara a los buitres estas viviendas sociales, Encasa Cibeles, o sea, Azora y Goldman Sachs, no han parado de cometer irregularidades. La primera fue un error tipográfico por el que figuraba que habían adquirido las 2.935 viviendas, repartidas en 32 promociones, con sus 42 locales comerciales, ¡por 201.000 euros! Di­cho error obligó a modificar la resolución, lo que concedió a los inquilinos el tiempo suficiente para presentar un recurso ante los tribunales, con la ayuda de movimientos por el derecho a la vivienda como la PAH. Más del 80% de los afectados se pudieron acoger a la justicia gratuita. Pero sus situaciones son tan precarias, que muchos no tenían dinero ni para pagar el transporte para ir a poner el recurso.

Más irregularidades

Según los afectados de la venta, “Encasa Cibeles compró las 3.000 viviendas sociales con un capital inicial de 3.000 euros, ¿te lo puedes creer?”. Su sorpresa no se queda ahí: “Si por contrato hay que ejercer el derecho a compra en 2014, ¿cómo pueden vender nuestras viviendas en 2013?”, “¿y por qué nos exigen que paguemos todo o compremos cuando se acabe la subvención, si tenemos derecho hasta a ocho años?”, se preguntan. Ade­más, inciden en que “poco antes de la venta, cambiaron la ley para que se pudiera vender el conjunto de los edificios para no tener que dar el derecho al tanteo, pero la legislación dice que tienen que preguntarme”.
En los últimos meses, los medios han ido sacando a la luz más malas prácticas –cuando no supuestos delitos– de Goldman Sachs y Azora. Han puesto las viviendas a la venta por internet con los inquilinos (con opción a compra por contrato) dentro y por unos precios superiores al precio tasado del Ivima. En algunos casos, piden más del doble de lo que les costó adquirírselas a la Comuni­dad de Madrid. Todo un negocio privado con dinero público con tintes de presunta ilegalidad. Además, los afectados señalan que los anuncios ofertan cosas inexistentes y con fotografías que no se corresponden con la realidad.

Estimad@ Inquilin@, paga el IBI

Recientemente, los afectados han recibido cartas encabezadas con un “estimad@ inquilin@” para exigirles que pagen el Impuesto de Bie­nes Inmuebles (IBI) y la Tasa de Resi­duos Urbanos por adelantado. Les piden de una tacada 600 o 900 euros, e incluso les ofrecen la posibilidad de fraccionarlo. Ante esto, los vecinos se han informado en sus respectivos ayuntamientos, donde les han dicho que ni siquiera se conoce aún el valor catastral de las viviendas. El IBI es un impuesto que pagan los propietarios, no los inquilinos. De hecho, el Ivima nunca se lo exigió.
En todo caso, según el artículo 20.1 LAU, arrendador y arrendatario tenían que haber pactado y haber hecho constar por escrito a la fecha del contrato el importe anual del IBI. Cosa que no se ha hecho, por lo que no es exigible, defienden los vecinos. Además, Encasa Cibe­les está pidiendo por adelantado fraccionar y repercutir unos pagos (de IBI y de residuos) que hasta el momento no ha abonado. Es más, ni siquiera sabe si procede que los inquilinos los paguen, ni su cuantía exacta. “Están intentando recaudar dinero de cualquier forma”, lamentan los afectados.
Por si todo esto fuera poco, los caseros están pidiendo a sus inquilinos maltratados que les ayuden a echar a los ocupas que están utilizando estas viviendas sociales. En el Ensanche de Vallecas, donde más afectados hay, aproximadamente el 30% de los pisos está ocupado por familias en su mayoría gitanas. Pero los arrendatarios no les han seguido el juego: “No es fácil la convivencia, pero mi problema no son los ocupas. Mi problema es cómo puedo llegar a fin de mes con la renta que tengo”, aseguran.
A los vecinos que sí pagan, les están intentando separar: “Cada vez que se acaba una subvención, nos dicen que hay que pagar el alquiler entero, o comprar el piso, o si no, a la calle. También nos están intentando separar. Nos ofrecen otro contrato, otro piso, otra zona…”.
¿Cómo viven esta situación los afectados? “Me está enfermando. No veo lógica. No tenemos recursos. Están jugando con nuestro futuro. Casi no duermo pensando en que me pueden echar. Nos dicen que nos enfrentamos contra los poderosos: la Comunidad de Madrid y Goldman Sachs, que no sólo tiene peso económico, sino también peso político”, se lamenta una madre de tres hijos cuyo trabajo consiste en “buscar trabajo”. 

Negocios privados con dinero público

Las causas contra la operación se acumulan. Además del recurso presentado por los vecinos, ha sido admitida a trámite la querella criminal presentada por el Grupo Parlamentario Socialista de la Asamblea de Madrid contra la Comunidad de Madrid de Ignacio González por malversación de fondos y prevaricación por la venta “a precio de regalo” de las viviendas públicas a una empresa privada.
Fuente:

http://www.diagonalperiodico.net/global/22496-o-pagas-o-la-calle-no-somos-ong.html

lunes, 21 de abril de 2014

CORRUPCIÓN EN ASTURIAS EN EL COBRO DE INDEMNIZACIONES POR DAÑOS DE FAUNA SALVAJE

Es alucinante lo que hemos estado conociendo sobre el fraude en las denuncias sobre daños de la fauna a la agricultura y la ganadería en Asturias. Fraude que, hay que decirlo, ha costado a los contribuyentes una verdadera sangría de dinero público. Se trata, en realidad, de un proceso complejo que lleva en marcha muchos años ya. No sólo tiene como protagonistas a aquellos ganaderos o agricultores que tramitan falsos expendientes por daños, o expedientes duplicados, por ejemplo. Sino que la propia Administración asturiana ha llevado a cabo verdaderas políticas de exterminio contra determinadas especies (por ejemplo el ciervo y el lobo) para no pagar indemnizaciones por unos daños que, en gran medida, no se comprueban.

Existe una investigación policial en marcha, que esperemos dé resultados cuanto antes. Porque podríamos estar ante la punta del hiceberg.

Artículo:

Los destrozos de la fauna salvaje en Asturias

El caso de supuesta corrupción por el cobro de las ayudas de los daños del lobo

07.04.2014 | 01:21
Los destrozos de la fauna salvaje en Asturias
Los destrozos de la fauna salvaje en Asturias

La reciente operación de la Guardia Civil poniendo al descubierto la irregularidad de cobros de los daños causados por los lobos en Asturias supone un punto de inflexión a una campaña desatada en diversos ámbitos, que ha llegado a cuestionar si la fauna asturiana es un verdadero problema para el desarrollo socioeconómico del medio rural asturiano.
Más de mil expedientes cobrados supuestamente de manera fraudulenta ponen el dedo en la llaga de una situación que año tras año ha llegado a ser insostenible para la conservación de la naturaleza, dado que en realidad, tras el pago de indemnizaciones de animales salvajes, además de hacer justicia para compensar la pérdida de un patrimonio económico, se esconden también resortes de intereses variados que nada tienen que ver con la fauna.
Ahora la duda recae sobre cuántos de esos expedientes cobrados de manera duplicada corresponden en realidad a verdaderos daños causados por el lobo, y cuántos a un mayor fraude, al depositar el propietario un animal muerto por causas ajenas al lobo en el campo, lo que termina con esta especie salvaje como autora del daño tras el correspondiente expediente tramitado por la Administración regional.
Esta operación policial pone al descubierto una situación de evaluación y pago de daños anómala de la cual no se escapan otras especies de nuestra fauna. El oso carga también con muchas de esas culpabilidades fraudulentas, y especies como el ciervo, diezmado actualmente por una política de eliminación de la población para no pagar daños, se sitúa ante una acción aún más insólita que podría llegar a colapsar la población de este ungulado, con los desequilibrios correspondientes para los ecosistemas donde habita.
En algunas áreas de Asturias los daños del ciervo no se comprueban sobre el terreno, sino que se tramitan los expedientes en función de los daños peritados en años anteriores. Es decir, aun diezmando la población de ciervos se pagaría la misma cuantía económica que en años anteriores.
Resulta evidente que el sistema de pago de daños por indemnizaciones de fauna salvaje ha sido corrompido por estrategias de trabajos administrativos, llegando hasta nuestros días la aplicación de un modelo obsoleto que, como podemos comprobar, termina en muchos casos y de una manera u otra en fraudes sistemáticos a la Hacienda pública, de la cual hay mucho empeño en decir que esa Hacienda somos todos los españoles. Es decir, nos engañan.
Aun así, esta situación no debería de hacernos olvidar que, efectivamente, la fauna salvaje causa daños a los intereses económicos del medio rural. Y es obvio que si esos daños existen deben ser compensados con justicia. Lamentablemente, no parece estar la Administración asturiana cualificada ni capacitada para satisfacer al mundo rural en el marco de la legalidad las justas indemnizaciones que se deben asumir por mantener, proteger y conservar un bien común y muy preciado en Asturias como es la biodiversidad, lobos incluidos.
Ello podría dar pie a un posicionamiento al contrario, es decir, dejar de pagar con justicia los verdaderos daños causados por la fauna salvaje, un objetivo irrenunciable para quienes desde el ámbito del trabajo de la conservación de la naturaleza venimos reclamándolo desde hace más de treinta años, cuando se implantó en Asturias un modelo de comprobación y pago de daños ejemplar, pero que con el tiempo se ha prostituido hasta el límite de lo que estamos comprobando actualmente.
Tampoco el ecologismo astur, responsable de poner al descubierto esta situación ilícita, debe perder referencia de la necesidad de compensar justamente los daños de la fauna salvaje, siendo este un compromiso imprescindible en las estrategias de protección de nuestra naturaleza, y deberá, asimismo, hilar muy fino para no caer también en una exigencia intransigente, con medidas de evitar el control serio y riguroso mediante estudios técnicos y científicos de poblaciones de fauna salvaje, para garantizar la conservación de modelos exclusivos de procesos ecológicos en los que el mundo rural tiene un papel clave.
Pero, eso sí. Volviendo al tema del proceso iniciado tras las investigaciones de la Guardia Civil, que confío en que sigan adelante, se destapa con el asunto de los daños de los lobos y las indemnizaciones ganaderas uno de los modelos de gestión peor aplicados por la Administración asturiana desde hace años, y del que en la actualidad, aunque no haya sido causante en origen, sí es responsable el Gobierno regional socialista y, por extensión, aquellos grupos políticos que, aun estando en la oposición, han hecho de los daños del lobo ejercicio de campaña política, avalando con su actitud la existencia de una corrupción ahora puesta al descubierto.

Fuente:
http://www.lne.es/asturias/2014/04/07/destrozos-fauna-salvaje-asturias/1567901.html

jueves, 17 de abril de 2014

SAPO PARTERO DEL SURESTE (Alytes obstetricans pertinax)

Aprovecho esta entrada para volver a llamar la atención sobre las poblaciones de anfibios en la Comunidad de Madrid y, más específicamente, en la áreas orientales y meridionales de la misma (las más pobladas fuera de la capital). Los anfibios se consideran un grupo de seres vivos clave para medir el estado en el que se encuentra el medio ambiente en el que viven. Varias de sus características, como el uso de una variedad de ambientes a lo largo de su ciclo vital, su sensibilidad de la contaminación química y a otros factores adversos, hacen que sean unos de los primeros grupos de animales en verse perjudicados cuando los ecosistemas se deterioran. De hecho, las desapariciones masivas de anfibios en diversas áreas del planeta, se interpretan como síntomas de un verdadero cataclismo medioambiental global.

En España, a medida que en las últimas décadas se han desarrollado nuevos estudios, hemos descubierto que ni siquiera conocíamos cuántas especies vivían en nuestro territorio: eran más de las que pensábamos, y con un elevado grado de endemicidad. Un ejemplo de esto mismo es la descripción reciente de Calotriton arnoldi y de Triturus pygmaeus, que han resultado no sólo especies nuevas para la ciencia, sino que, en el caso de Calotriton arnoldi, pueden encontrarse gravemente amenazadas.

En otros casos, las revisiones de las características morfológicas y genéticas de diversas especies, han arrojado luz sobre la existencia de poblaciones geográficamente diferenciadas en muchos taxones. Esto, a su vez, se encuentra relacionado con la compleja historia climática y geológica de nuestra península. Pongamos un ejemplo: el sapo partero común (Alytes obstetricans).

La historia de los sapos parteros es muy muy antigua. Llevan en esta tierra mucho más tiempo que nosotros, los homínidos, y en su dilatada existencia han sobrevivido a todo tipo de cataclismos. Hace 16 millones de años, vivían alrededor de los grandes lagos salinos del centro de la península ibérica. Entre tanto, lograron dispersarse por la cuenca de un mar Mediterráneo agonizante, seco, reducido a un rosario de lagos hipersalinos situados en el fondo de lo que actualmente es el Mare Nostrum. Así fue como lograron alcanzar las Baleares y el norte de África, irradiando en una variedad de especies regionales. En tiempos más recientes, durante los periodos más intensos de la última glaciación, logró sobrevivir en algunos refugios templados, libres del avance de los glaciares. Y, tras la retirada de estos, volvió a expandirse.

Uno de los refugios, fue el sureste peninsular, relativamente cálido. Hace unos 12.000-10.000 años, gracias al calentamiento gradual del clima, estos parteros del sureste volvieron a recuperar territorios hacia el norte y el noroeste. Se distinguen en varios aspectos de los sapos parteros que sobrevivieron en otros refugios, por lo que se consideran una subespecie diferenciada: Alytes obstetricans pertinax. Aunque la diferenciación es difícil, puede distinguirse de otras subespecies por ser menos corpulento, tener el dorso más pálido y un cráneo más alargado, así como por carecer de verrugas glandulares en el dorso. 

Alytes obstetricans pertinax es el sapo partero que, hasta hace unas pocas décadas, se encontraba presente en amplias zonas de lo que hoy es el Parque del Sureste madrileño. Es posible que, aún a mediados del siglo XX, este anuro ocupara buena parte del sur, sureste y este de Madrid, penetrando por el valle del Manzanares y extendiéndose hacia Toledo por el oeste. Sin embargo, a día de hoy, puede afirmarse que esta especie ha sufrido una regresión pavorosa, hasta el punto de que se encuentra virtualmente extinto en casi toda la cuenca del Jarama. Citas de mediados del siglo pasado, apuntan a que era común en diversos puntos de la misma, generalmente asociado a la llanura aluvial y sus inmediaciones. 
Esto se encuentra relacionado con la historia evolutiva de esta especie, que necesita una humedad ambiental elevada, buscando habitualmente ambientes boscosos, frescos y húmedos. Seguramente, en el Jarama se encontraba originalmente asociado a dos medios diferentes. Por un lado, las vaguadas y arroyos estacionales que descendían por los cerros yesíferos, cubiertos de matorral y vegetación higrófila, que muchas veces desarrollaban pozas y pequeñas charcas. Por otro lado, se encontraba a lo largo de la planicie inundable del Jarama y sus inmediaciones. 

Es difícil hacerse una idea de cómo era el Jarama, porque hoy es un despojo, una caricatura de lo que era antes de que lo embalsáramos y cultiváramos sus dominios. La gente de sus riberas temía a este río. Por eso construyeron los pueblos lejos de sus corrientes devastadoras, de sus crecidas imprevisibles y furiosas. No tenemos en esta zona pueblecitos asomados al río, porque la gente le tenía demasiado respeto. Y es cierto que el Jarama era un río bravo, propenso a las inundaciones caprichosas y a los cambios de curso. Pero, precisamente por eso, su valle era uno de los más dinámicos y biológicamente diversos del centro peninsular. Extensos bosques inundables y no inundables se desarrollaban sobre los limos y arenas depositadas por los brazos fluviales. Y estos brazos, al ser abandonados por el Jarama, se convertían en rosarios de charcas cristalinas, rodeadas de bosques y pastizales. El paraíso de muchas criaturas. También del sapo partero.

La destrucción del paraíso es algo curioso. Porque podemos destruirlo físicamente, borrarlo del mundo. Pero aún más, conseguimos borrar el paraíso de nuestra mente: lo olvidamos, nos imaginamos que es otra cosa. Podemos mirar al Jarama hoy en día y decir que sigue siendo un río, que sigue ahí. Pero, en este nuevo mundo que hemos creado, a base de embalses, agricultura intensiva y urbanizaciones con campos de golf, el sapo partero no logra vivir. Y, tras resistir el paso de glaciares, el surgimiento de cordilleras infranqueables y escapar de mares en expansión, este anfibio desaparece ante nuestra indiferencia. En Madrid, las últimas poblaciones viables de Alytes obstetricans pertinax sobreviven como pueden en su extremo suroriental, asociadas en gran parte a la cuenca del Tajuña.

Por eso, estas fotos que tomó David hace algo más de un año, me dieron tanta alegría: 


Es un sapo partero joven, aparentemente perteneciente a una población reproductora situada en el entorno del Tajo, en el extremo sur de Madrid. Bastante lejos del Tajuña. También en el Tajo sus hábitats naturales prácticamente han desaparecido, y sobrevive reproduciéndose en balsas artificiales y alimentándose en ambientes ajardinados o huertas. En la práctica, estos últimos ejemplares dependen tanto de las infraestructuras hidráulicas humanas para criar, que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad. No sólo están virtualmente aisladas de otras colonias de sapos parteros, sino que un cambio en las prácticas agrícolas, la falta de mantenimiento de aljibes o abrevaderos o el soterramiento de determinadas caceras, supondrían su extinción definitiva.