miércoles, 18 de mayo de 2016

DOÑANA, LA AGRICULTURA Y LA ESQUIZOFRENIA EUROPEA

A finales del mes pasado, la prensa nacional reproducía la advertencia emitida desde la Unión Europea a España, en relación con la sobreexplotación de los acuíferos en el entorno de Doñana. Parece que en Bruselas preocupa mucho el hecho de que la actividad agrícola desarrollada alrededor de este parque nacional esté dañando gravemente las reservas de agua subterránea de la zona.

Es, sin duda, un tema peliagudo. Efectivamente, la agricultura intensiva del fresón está esquilmando los recursos hídricos del parque, amenazando la subsistencia de las marismas y la impresionante diversidad de vida que albergan. Efectivamente, también, los gobiernos andaluces y nacional han tolerado (cuando no impulsado) un modelo agrícola insostenible que a veces rozaba la ilegalidad, en otras ocasiones actuaba fuera de la ley y a veces era legalizado a posteriori. Los cultivos de fresón bajo plástico se han extendido como un cáncer durante décadas, estrangulando Doñana con total impunidad. Y no es sólo el consumo de agua, ni la contaminación de los acuíferos con fertilizantes y fitosanitarios. Los invernaderos han ocupado miles de hectáreas de tierras salvajes vitales para conectar el parque nacional con otras áreas bien preservadas, y que además se encuentran habitadas por especies amenazadas. Se han abierto cientos de caminos de forma ilegal, que después se han asfaltado también ilegalmente, pero, eso sí, con total conocimiento de las autoridades andaluzas y nacionales. No será por denuncias. No será porque no hayan atropellado linces allí.

Lo curioso es que ahora llega la UE y nos dice que tenemos que ser buenos. Que no se puede dañar la joya de la corona de la biodiversidad europea: Doñana. Pero claro, los fresones bajo plástico, ¿no tienen que ver con Europa? ¿No se nos presiona para que seamos el huerto del continente? Más productivos, más competitivos, exportar siempre más. Hemos multiplicado nuestra superficie de cultivos de regadío, generando un daño medioambiental irreparable. Y sí, ha sido en gran medida con fondos europeos. En Bruselas, como en España, parecen incapaces de comprender la tremenda contradicción en la que se mueven: el desarrollo no es compatible con la conservación del medio natural. No existe un desarrollo sostenible, si éste no se detiene en algún punto. Pretenden que se puede crecer, ir a más, producir más, y al mismo tiempo conservar Doñana. O las Tablas de Daimiel, afectadas por un problema muy similar. Es como si creyesen en la multiplicación de los panes y los peces: el milagro de consumir cada vez más agua, pero sin que se note en los ecosistemas. ¡Magia pura y dura! 




Europa le da un ultimátum a España sobre el deterioro de Doñana antes de denunciarla a los tribunales

La Comisión exige al Gobierno que aborde el problema de la sobrexplotación de los acuíferos y conteste en un plazo de dos meses
El daño al humedal se debe, especialmente, a la extracción de agua para la industria de regadío intensiva que cerca el espacio natural
Bruselas le recuerda a España que está obligada a evitar la degradación de este hábitat que alberga "una biodiversidad única", ya que es Patrimonio de la Humanidad

Europa le ha dado un ultimátum a España por el deterioro de Doñana. O resuelve el problema de abuso en la extracción del agua del entorno protegido, o el caso irá al Tribunal de Justicia.
La Comisión Europea avisó en octubre de 2014 acerca de la degradación de este espacio natural, considerado Patrimonio de la Humanidad. Tras un año de análisis de la respuesta gubernamental, este miércoles el Ejecutivo comunitario ha remitido un dictamen al Ministerio de Medio Ambiente para que solvente esta situación. Y es que no le han convencido las explicaciones.
Bruselas afirma que la marisma de Doñana "alberga una biodiversidad única en Europa" y que el daño que se le está infringiendo se debe, especialmente, a "la sobreexplotación de los acuíferos", que alimentan el humedal. Básicamente, la extracción de agua para la industria agrícola intensiva bajo invernadero de fresas y frutos rojos.

Acción para evitar el daño humano

El expediente admite que los espacios protegidos alrededor del Parque Nacional, que pertenecen a la Red Natura 2000, "no excluyen la actividad humana", pero le recuerda el Gobierno español que eso "requiere una acción por parte de los estados miembro para que evitar su deterioro". Al mismo tiempo, las autoridades comunitarias subrayan que España no ha cumplido con la legislación sobre aguas que prevé "el uso sostenible de los recursos hídricos en el entorno de Doñana".
Las fincas de regadío alrededor de las marismas crecieron sin control por la alta rentabilidad de esta industria. El Plan de Regadíos aprobado en diciembre de 2014 por la Junta de Andalucía amparó la mayoría de las hectáreas que surgieron hasta 2004. Una extensión de 9.000 hectáreas. Ese fue un documento base para contestar a la primera advertencia de la Comisión. Sin embargo, no ha convencido a los técnicos de Bruselas.
El responsable de WWF en la zona, Felipe Fuentelsaz, ya advertía en febrero de este año que "la superficie de riego está creciendo", con varios proyectos y solicitudes para ampliar explotaciones. Ahora Bruselas ha dicho basta.
Fuente:

http://www.eldiario.es/sociedad/Europa-ultimatum-Espana-deterioro-Donana_0_510249691.html

jueves, 5 de mayo de 2016

ALHELÍ DE CAMPO (Matthiola fruticulosa) EN LOS CERROS DE ARANJUEZ

Tener perros es la excusa perfecta para pasar tiempo en el campo y, además, de una forma regular, ya que los canes (sobre todo las mías) exigen ejercicio constantemente. De ese modo, pueden observarse los cambios que se producen poco a poco según avanzan las estaciones. Así que, algunas plantas que durante el invierno casi no eran visibles pasan a ser espectaculares al llegar la primavera. Es el caso una especie típica de los cerros secos de Aranjuez, que ahora presenta una floración morada muy vistosa.


El alhelí de campo (Matthiola fruticulosa) es una plantita de la familia Brassicaceae, cuya área de distribución natural se circunscribe a la cuenca Mediterránea. Aparece tanto en el sur de Europa y buena parte de las islas mediterráneas (como las Baleares), como en el norte de África y Oriente Próximo. Es perenne, aunque no alcanza un gran porte, de manera que es habitual que no supere los 30 cm de altura. Tiene unas preferencias de hábitat bastante definidas, ya que, además de encontrarse básicamente en regiones con clima mediterráneo (seco y con lluvias concentradas en la estación fría) prefiere los suelos formados por margas yesíferas (justo el tipo de suelo que se encuentra en los cerros de Aranjuez). También se adapta bien a suelos pedregosos calizos, aunque muestra una clara tendencia a aparecer sobre substratos básicos y poco profundos. Es decir, no se desarrolla sobre suelos fértiles ni húmedos (o sea, que no lo vamos a encontrar en la vega), y tampoco es común en suelos ácidos. En Aranjuez, el alhelí de campo forma parte de ese rico grupo de plantas especializadas, que crecen en los cerros de aspecto estepario que rodean el pueblo. Un ejemplo más de cómo en esas laderas secas, abrasadas por el sol, palpita una enorme diversidad de seres vivos adaptados a las condiciones más duras. Y, pese a brotar en un entorno extremo, los alhelíes producen una floración que parece desafiar con su belleza.


Un estallido de color que, eso sí, se apaga al avanzar la primavera. En verano, estas plantitas se enfrentan al calor extremo y la sequía aplastándose contra el suelo. Reducen su ser a la mínima expresión para no perder agua y sobrevivir a los meses ardientes del estío. Lo cual significa que, si caminamos por su hábitat fuera del periodo en el que brotan, apenas distinguiremos unas matas ralas y grisáceas sobre el suelo polvoriento. Pero esa estrategia funciona: los alhelíes son muy comunes en estos ambientes tan duros. No estamos hablando de una especie amenazada, porque esta brasicácea es común a lo largo de un área de distribución extensa. Pero, una vez más, es una prueba viviente de que en esos cerros, tan despreciados por nosotros, donde la mayoría sólo ve yerbajos secos o, directamente, "nada", se encuentra establecido un ecosistema complejo, con especies raras. Algunas, como el pítano (Vella pseudocytisus) seriamente amenazadas de extinción. 

Tenemos estos espacios al lado de nuestras casas. Sólo tenemos que mirar bien, aprender a observar y asombrarnos.


miércoles, 4 de mayo de 2016

JORDANITAS DE LA GLOBULARIA (Jordanita globulariae) EN EL ÚLTIMO ENCINAR DE ARANJUEZ

Los últimos días abril han sorprendido los campos de Aranjuez en plena floración. Uno de los lugares más interesantes para los aficionados a la observación de la naturaleza, es la dehesa de encinas que se encuentra entre el PAU de La Montaña y el Puente Largo:


Uno de sus habitantes que hemos podido fotografiar es un macho de la mariposa jordanita de la globularia (Jordanita globulariae):


Se trata de un miembro de la familia Zygaenidae, la cual es más conocida por varias especies de polillas con colorido de fuerte contraste de manchas negras, rojas y blancas. Las jordanitas, eso sí, se caracterizan por sus espectaculares tonos metálicos azules o verde-azulados. Estos lepidópteros, que sólo vuelan entre los meses de abril y mayo-junio, se distribuyen por el sur y centro de Europa hacia el este, alcanzando el suroeste de Asia y los Urales. Se los puede encontrar en los estratos herbáceos de dehesas y campos, generalmente asociados a comunidades florísticas ricas.


Las larvas son minadoras de hojas, se alimentan principalmente de centaurea (Centaura sp.), llantén (Plantago sp.), cirsium (Cirsium sp.) y, por supuesto, globularia (Globularia sp.).

Otra maravilla de nuestros campos, que, para ser fotografiada, requiere paciencia y pasar un rato tirado en el suelo...